Inicio

Quienes Somos

Contactenos

Buscar Revista

Secciones

Indice Artículos

Editoriales

Enf. Latinoamérica

Gerencia En Acción

Literatura

Negocios

Mujer y Negocios

Tecno-Lógica

Naturalmente

Socio-Política

Revistas Previas

Arte

Medios Del Mundo

Tertulias

English

English Home

Contact Us

Article Archive

Political Issues

Social Issues

Economic Issues

General Articles

The Other Side

Origin

Poetry & Song

 

 

Favor poner en "Asunto" el título y autor del artículo

Trabajo en la Economía de la Información

A pesar de las mejoras en el funcionamiento del mercado de trabajo en los países industrializados y del creciente potencial de la tecnología de la información para crear puestos de trabajo y fomentar el desarrollo, la situación del empleo en el mundo sigue siendo "extremadamente deficiente" para los trabajadores en muchas regiones del planeta, según se afirma en un nuevo informe de la Oficina Internacional del Trabajo 

Informe de la OIT sobre el empleo en el Mundo 2001: Miércoles, 24 de enero de 2001

En el Informe de la OIT sobre el Empleo en el Mundo 2001* titulado "Life at Work in the Information Economy" (Trabajo en la Economía de la Información), se señala que, a pesar de la revolución de las comunicaciones que tiene lugar actualmente en el mundo, cada vez es mayor el número de trabajadores que no pueden encontrar empleo ni acceder a los recursos tecnológicos emergentes necesarios para garantizar la productividad en una economía mundial cada vez más digitalizada.

Además, en dicho Informe se concluye igualmente que, dada la diferente velocidad de difusión en los países ricos y pobres, la tecnología de las comunicaciones y la información (TCI) provoca una ampliación de la "brecha digital" en el mundo.

El informe dice que, salvo que se aborde la situación creada con urgencia, no podrán satisfacerse las aspiraciones de empleo ni el potencial productivo de millones de trabajadores en muchos países en desarrollo, ni podrá materializarse su potencial productivo. Se añade que el acceso a las tecnologías y la garantía de que los trabajadores adquieran la formación y las destrezas necesarias para utilizarlas constituyen los objetivos fundamentales que dichos países han de considerar al formular sus políticas.

"La revolución de la TCI brinda auténticas posibilidades, pero también entraña el riesgo de que un porcentaje significativo de la población mundial salga perdiendo", aseguró Juan Somavia, Director General de la OIT. "Vayamos a lo esencial. ¿Qué queda? Lo que queda es el efecto sobre las vidas de las personas, sea cual fuere el lugar donde vivan. Debemos promover políticas y desarrollar instituciones que permitan el beneficio de todos, ya que éste no se producirá espontáneamente."

Entre las principales conclusiones del informe se cuentan las siguientes:

en 2001, un tercio de la población activa mundial, compuesta por 3.000 millones de personas, se encuentra en situación de desempleo o subempleo. De éstos, unos 160 millones engrosan las filas de los desempleados declarados, una cifra superior en 20 millones a la registrada antes del comienzo de la crisis financiera asiática en 1997, a pesar de los notables signos de recuperación económica en la mayor parte de Asia;

la economía mundial tendrá que mantener, como mínimo, su ritmo actual de expansión para generar los 500 millones de nuevos puestos de trabajo que se requieren en la próxima década para atender las necesidades de las personas que buscan su primer empleo y reducir el número actual de desempleados;

en todo el mundo, sólo se ha producido un cambio de tendencia importante en la evolución del empleo en los países de la OCDE, en los que el desempleo general ha experimentado un acusado descenso respecto a las cifras superiores al 10 por ciento de mediados de la década de 1990, e incluso la incidencia del desempleo de larga duración se ha reducido en los últimos años, pasando del 35 al 31 por ciento;

a pesar del enorme crecimiento de la TCI en las regiones industrializadas y de su creciente penetración en los países en desarrollo, un gran porcentaje de la población mundial sigue "tecnológicamente desconectada" respecto a las ventajas de las maravillas electrónicas que revolucionan la vida, el trabajo y las comunicaciones en la era digital;

la TCI brinda una "capacidad en potencia" para mejorar la vida de las mujeres. Sin embargo, en el informe se afirma que la "brecha digital entre los dos géneros" es evidente entre los países, ya que las mujeres ocupan con frecuencia los puestos de menor nivel en el ámbito de la TCI, mientras que los hombres acceden a retribuciones superiores y a cargos de mayor responsabilidad.

"Sabemos que la TCI puede mejorar la situación de las mujeres y acabará beneficiándolas", señaló el Sr. Somavia, para añadir que "es una de mis primeras prioridades impedir que esta brecha digital entre los dos géneros se amplíe y garantizar que las mujeres no queden rezagadas en la autopista digital".

Mejora de las perspectivas de empleo

El informe insiste en que la TCI puede tener un efecto profundo en la calidad de vida de los trabajadores de los países más desfavorecidos si se ponen en marcha las políticas y las instituciones adecuadas y si éstas actúan como catalizadoras del desarrollo y crecimiento del empleo. En algunos casos, la elevada movilidad del capital vinculado a la TCI y la naturaleza de este tipo de tecnología, fundamentalmente basada en el conocimiento, pueden permitir a los países de ingresos bajos "saltarse" algunas etapas del desarrollo económico tradicional mediante la inversión en recursos humanos.

Para que esto ocurra, lo más importante es atender las tres necesidades siguientes: formulación de una estrategia nacional coherente respecto a la TCI, existencia de una infraestructura de telecomunicaciones asequible y disponibilidad de una población activa instruida.

"Sabemos que la TCI se caracteriza por su alcance mundial, la irreversibilidad de su evolución y la omnipresencia de sus efectos", señaló el Sr. Somavia. "Sin embargo, si se trata de que las empresas que actúan en Internet desempeñen un papel eficaz contribuyendo a la consecución de nuestro objetivo de lograr un trabajo decente para todos, debemos asegurarnos de que existe un marco para la formulación de políticas de escala mundial y que se atienden estas tres necesidades".

El informe señala que la clave para mejorar el empleo en el mundo radica en la posibilidad de un crecimiento continuo en los países industrializados y de conseguir avances en algunos grandes países en desarrollo. Entre las incertidumbres que ensombrecen la perspectiva del mercado de trabajo, en el informe se cita "la trayectoria de la economía de Estados Unidos (hacia a un "aterrizaje" más o menos suave), la posibilidad de que Europa pase a ocupar el puesto de motor de la economía mundial, la sostenibilidad de la recuperación rusa y la capacidad de la India para mantener su elevado ritmo de crecimiento económico".

A pesar de las dificultades, en el informe se mantiene que "la evolución general reciente brinda un conjunto de perspectivas favorable para la economía mundial". Con todo, la consecución de trabajo decente para los desempleados en el mundo exigirá que se preste mucha más atención a las "cuestiones esenciales del mercado de trabajo, incluidas las inversiones en capital humano".

La TCI revoluciona el lugar de trabajo

El informe pone de manifiesto que cerca del 90 por ciento de los internautas se encuentran en países industrializados, y que Estados Unidos y Canadá concentran por sí solos el 57 por ciento del total. Por el contrario, la cifra conjunta de usuarios de la red en África y Oriente Medio sólo representa el 1 por ciento. En los lugares en los que la utilización de la TCI es más intensa se producen cambios en las conductas y las relaciones económicas.

"Los cambios en el modo de funcionamiento de la economía transformarán el mundo del trabajo", indicó el Sr. Somavia. "La creación y la pérdida de puestos de trabajo, el contenido y la calidad del trabajo ... todos ellos son factores que se verán afectados en esta nueva era de globalización digital."

El informe llama la atención respecto a "los auténticos obstáculos con que se enfrentan los países en desarrollo al tratar de incorporarse a la revolución de las comunicaciones" y a la posible gravedad de las repercusiones que estos riesgos provocan en los mercados de trabajo mundiales, añadiendo que "sólo algunos países de Asia Oriental parecen mantenerse a la altura de los países desarrollados en cuanto a la difusión de los avances tecnológicos".

Los países y las regiones que no consigan dar el salto tecnológico se arriesgan no sólo a quedar al margen del enorme y creciente mercado de productos vinculados a la tecnología de las comunicaciones y la información, sino también a no poder beneficiarse de las mejoras de la eficacia y la productividad económicas que se deriven de la actividad de estos sectores.

Las economías de China, Malasia, Tailandia, Filipinas y de otros países de Asia Oriental han sido capaces de progresar con rapidez en los sectores de alta tecnología y de lograr una cuota significativa del mercado mundial de semiconductores y de otros equipos de proceso de datos.

No obstante, al margen de la producción de hardware, un factor que resulta esencial para la introducción de los países en el mundo digital y de la alta tecnología es el desarrollo de una población activa local capacitada para la producción y el uso de software.

El sector del software en la India ha registrado un crecimiento del 50 por ciento en la década de 1990, lo que ha generado no sólo exportaciones, sino miles de puestos de trabajo en el mercado local y una base de destrezas tecnológicas que atrae la atención de los países industrializados y de las grandes multinacionales. Costa Rica ha atraído igualmente a algunas de las mayores empresas del sector de la TCI tratando de ofrecer empleo a su población activa, relativamente cualificada, en una iniciativa de desarrollo que ha dado lugar a la creación de empleo y a la expansión de las exportaciones; así mismo está fomentando actualmente la consolidación de un sector de software nacional.

Incluso en los casos en los que las oportunidades para la exportación en el sector de la TCI resulten difíciles de aprovechar, los beneficios obtenidos del acceso a la tecnología pueden promover el empleo y la iniciativa empresarial en sectores como los de proceso de datos y los centros de atención telefónica. En Senegal, la liberalización de la normativa en materia de telecomunicaciones ha dado lugar a la proliferación de "telecentros" que ofrecen acceso a las telecomunicaciones y crean miles de puestos de trabajo. En Sudáfrica, el crecimiento de este tipo de centros ha permitido alcanzar tasas de acceso a los servicios públicos sin precedentes, así como a una información esencial sobre asistencia sanitaria, prestaciones sociales y otros servicios de la Administración.

La TCI puede contribuir asimismo a la consecución del objetivo de atenuación de la pobreza, no sólo mediante su efecto en el crecimiento económico, sino también a través de la mejora del acceso a la asistencia sanitaria, la educación y otros servicios sociales. Un posible punto de partida es la asistencia pública y/o privada a las organizaciones de ámbito local para que ofrezcan un acceso adaptado a las necesidades de los desfavorecidos.

Estrechamiento de la brecha existente entre los dos géneros

El informe advierte que, en general, aunque la TCI puede ofrecer empleo a las mujeres y mejorar sus vidas, éstas siguen percibiendo menores ingresos, registran tasas de desempleo superiores y suelen concentrarse en puestos de menor cualificación.

La brecha digital más llamativa entre los dos géneros se refiere al uso de Internet, en el que las mujeres son minoría tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados. Por ejemplo, sólo el 38 por ciento de los internautas en América Latina son mujeres, mientras que en la Unión Europea esa cifra asciende al 25 por ciento, al 19 por ciento en Rusia, al 18 por ciento en Japón y al 4 por ciento en Oriente Medio.

Según el informe, la mayoría de los usuarios de la Red son varones universitarios con ingresos superiores a la media. Sólo en lugares en los que el acceso a ésta se encuentra ampliamente desarrollado, como Estados Unidos y Escandinavia, se ha cerrado la brecha entre los dos géneros en la utilización de Internet.

El informe de la OIT asegura asimismo que las pautas de la segregación entre géneros se reproducen en la economía de la información y que "aunque la desigualdad en la retribución atañe a los que han adquirido destrezas relacionadas con la TCI y los que no, la polarización de la remuneración también existe entre los componentes del primer grupo y a menudo está relacionada con la pertenencia a uno u otro género".

Con todo, el porcentaje de mujeres en la India en puestos de experto en la industria del software ha ascendido hasta alcanzar el 27 por ciento, mientras que en el Caribe y muchos otros países a lo largo de la década de 1990, miles de mujeres accedieron a puestos de trabajo en el sector de proceso de datos. En Uganda, las mujeres que han perdido familiares a causa del SIDA confeccionan cestas artesanas tradicionales como parte de las actividades del grupo "Sapphire Women", que vende estos productos en Internet con la ayuda de una ONG con sede en Estados Unidos.

El papel de la formación y el "aprendizaje perpetuo"

El informe advierte que, incluso si se simplifica y generaliza el acceso a la TCI, el beneficio de la revolución digital será escaso si no se alcanzan los niveles de formación adecuados. La incapacidad para asimilar y aprovechar la TCI puede constituir el reto más significativo vinculado a la difusión de la economía digital en los próximos años.

Según el informe, la atenuación de otros aspectos de la brecha digital, como las diferencias salariales y entre los géneros, también dependerá de la mejora de la formación. En los países desarrollados, la "vuelta a la enseñanza superior" se refleja ya en una "ampliación de la desigualdad salarial" allí donde la utilización de las tecnologías es mayor.

En el informe se señala que "la inversión en la enseñanza primaria y superior constituye la herramienta más importante para la formulación de políticas a disposición de las administraciones que tratan de aprovechar las ventajas de la TCI. Ningún país en desarrollo ha logrado una cuota de los mercados mundiales de productos intangibles sin disponer de una población activa adecuadamente instruida. Además, la formación y el crecimiento económico son complementarios, y la inversión en la primera suele permitir la consecución del segundo. Este vínculo causal podría resultar aún más sólido en la nueva economía, en la que la fuente de creación de riqueza más importante es el conocimiento, no los factores de producción físicos ni los recursos naturales".

De acuerdo con el informe, el aprendizaje perpetuo constituye cada vez más una fuente fundamental de seguridad en el puesto de trabajo y de empleabilidad en la era digital. El acceso a este tipo de formación brinda una ventaja competitiva a empleados, gobiernos y empleadores. Asimismo, representa un objetivo de creciente importancia en las listas de prioridades de las organizaciones sindicales, y la necesidad de este forma de aprendizaje y de cualificación puede revitalizar el papel de los sindicatos como fuente tradicional que garantiza una "base de destrezas" en sus afiliados caracterizados por su movilidad.

Otras consideraciones respecto a la formulación de políticas

El informe alcanza otras conclusiones en materia de formulación de políticas. Quizá la más importante sea la predicción de que los países que no consigan incorporarse a la revolución digital o que lo hagan con demora, se enfrentarán a una pérdida de su capacidad económica y su cuota de mercado, así como a una posible caída de la renta nacional. La asistencia internacional y la cooperación técnica con los países en desarrollo son estimables, pero lo más necesario es adoptar estrategias y acciones coherentes en cada ámbito nacional específico.

El informe dice que "de hecho, en estos albores de la revolución de las comunicaciones, los datos actuales indican la existencia de más riesgos presentes que de recompensas futuras, ya que las desigualdades son reales y se amplían y se aprecian efectos tanto negativos como positivos en la calidad de la vida laboral. Se dispone de soluciones a estos problemas, soluciones que no consisten en atrasar el reloj tecnológico".

Otras conclusiones aluden a:

Políticas comerciales: los gobiernos deben fomentar el crecimiento de los sectores de TCI nacionales y procurar la disponibilidad de factores de producción importados a precios razonables. El régimen del comercio internacional ha de ser flexible respecto a las políticas que promueven el crecimiento del sector de la TCI en los países en desarrollo.

Migración de trabajadores cualificados: por lo que respecta a la migración de trabajadores de alta cualificación en la economía digital, el informe señala que los países que reciben este tipo de mano de obra no deben descuidar la formación de la fuerza de trabajo local. Al mismo tiempo, los países de procedencia han de formular políticas que fomenten el mantenimiento o la repatriación de sus trabajadores más cualificados.

Trabajadores de edad: respecto a este colectivo, en el informe se advierte que aumentará la necesidad de reconversión profesional en el puesto de trabajo. Las políticas que se formulen deberán ocuparse de estos trabajadores, especialmente en lo que respecta a las oportunidades de aprendizaje y a la lucha contra la discriminación laboral por razones de edad.

Nuevos motivos de preocupación en el lugar de trabajo: puede que sea necesario revisar las leyes y políticas vigentes a medida que surjan nuevos motivos de preocupación en el lugar de trabajo, como el estrés, el derecho a la intimidad, la propiedad intelectual o el derecho de acceso a los medios de comunicación. Es posible que en las políticas de mercado de trabajo existentes y la legislación laboral en vigor no se tenga suficientemente en cuenta el hecho de que la TCI afecta a la vida de hombres y mujeres en el trabajo de manera diferente.

Sectores tradicionales: la aplicación de la TCI a los sectores tradicionales como la agricultura y la pesca, puede redundar en importantes mejoras de la eficacia en los países en desarrollo.

Para el Sr. Somavia, "La conclusión final más importante es que podemos cambiar las cosas. Con las políticas y las instituciones adecuadas podemos conducir la revolución de la TCI por el camino correcto. Debemos establecer asociaciones, impartir formación y promover una conexión socialmente responsable para asegurar la justicia social en el mundo real y en el electrónico. Asegurémonos de que las empresas que actúan en Internet ofrecen trabajo decente".

Subir

 

Los artículos o contenidos de este Sito Web NO pueden ser reproducidos total o parcialmente sin previa autorización escrita del autor y/o Revistainterforum.com ® Copyright 2000-2009
Latin America Consulting & Communications LLC (LACC)

 The Contents of the site are intellectual Property of Revistainterforum.com ® Copyright 2000-2009 and or the the author.   Reproduction in part or whole of any of this material without written permission constitutes a violation of the law.
Latin America Consulting & Communications LLC (LACC)