|
Normalmente en este último mes del año los hombres que habitan este planeta tierra hacen un proceso de reflexión tendente a la revisión de cuál ha sido su estilo de comportamiento durante el período que está próximo a terminar. Un alto porcentaje de
ellos meditan sobre el particular por cuanto desean mejorar su comportamiento y por supuesto su aceptación exitosa en los diferentes escenarios que normalmente actúan y, no puede ser de otra forma, debido a que en los seres humanos una de sus características fundamentales es su racionalidad. Pero en la gran mayoría de las veces este elemento fundamental de la gente no es utilizado como debe ser. Cuando se enfrentan a contingencias complejas, las personas que tienen la autoridad para adoptar las decisiones, responden minimizando dichos escenarios conflictivos a un nivel que les permite entenderlos con “facilidad”. Esta realidad se debe a que la capacidad del ser humano como procesador de información
lo limita a que asimile y comprenda toda la información necesaria para optimizar el proceso de adopción de decisiones, en consecuencia utilizan con mucha frecuencia lo que los psicólogos sociales llaman “racionalidad limitada” que consiste que las personas comprometidas con la adopción de las decisiones la hacen partiendo de modelos simplificados que incluyen las características esenciales de los problemas, pero no demuestran capacidad de captar su complejidad en su totalidad. Sin lugar a dudas que estos estilos contribuyen directamente en la no-evaluación objetiva de su comportamiento individual fundamentalmente y de sus más cercanos seguidores y, desarrollan una realidad mental
totalmente equivocada.
En consecuencia en estos tiempos de reflexión y meditación las personas que desean desarrollar un verdadero cambio deberían tratar de buscar respuestas objetivas a las siguientes inquietudes: ¿Quién soy? ¿Cuáles son mis aptitudes? ¿Cómo trabajo? ¿Cuál es mi comportamiento a nivel familiar?. Otras de las preguntas que se debe buscar una respuesta concreta y clara son las siguientes: ¿Dónde debo estar? ¿Cuál es mi aporte? ¿He asumido la responsabilidad por mis relaciones? y ¿He planificado la segunda mitad de mi vida? ¿Cuáles son mis aptitudes? ¿Cómo me desempeño? ¿Soy lector u oyente? ¿Cómo aprendo? ¿Produzco resultados como adoptador de decisiones y como asesor? ¿Cuáles son mis principios? ¿Cuáles son mis valores? ¿Qué tipo de persona deseo ver cuando me rasuro o me
maquillo en la mañana? ¿Qué hacer en un conflicto?.
De acuerdo a los resultados de las investigaciones del comportamiento humano existe un alto porcentaje de la gente que creen saber a ciencia cierta qué es lo que hacen bien; pero sus respuestas son erróneas, por cuanto es más frecuente que identifiquen claramente qué es lo que no hacen bien y, todavía existe un gran margen de equivocación. Sin embargo las personas pueden tener un comportamiento satisfactorio basado solamente en sus aptitudes. Las
realidades que han producido los grandes cambios les han brindado a las personas opciones y, en consecuencia tienen que saber conocer sus aptitudes para identificar cuál lugar les corresponde.
Sin lugar a dudas que una de las conclusiones sobresalientes desde el punto de vista de acción del comportamiento es remediar los malos hábitos: todo lo que uno hace o deja de hacer y que en muchas oportunidades inhibe su resultado positivo o desempeño. Otro resultado importante en las áreas de acción es minimizar el desperdicio de esfuerzos en procura por mejorar las áreas de idoneidad mínima. El esfuerzo debe estar dirigido hacia los niveles de alto idoneidad y de destreza.
En los primeros análisis que debe hacerse cada persona es averiguar sobre cuál es la manera de desempeñarse en términos de identificar si se es oyente o lector. Este asunto es significativamente importante por cuanto un alto porcentaje de la gente no saben que existen lectores y oyentes, y que muy pocos son ambas cosas y mucho menos son las que pueden saber a cuál de los dos grupos pertenecen.
Otras de las reflexiones importantes que en estos tiempos de navidad deben hacer las personas son tratar de responder a la interrogante siguiente: ¿Cómo aprendo?. Con relación a esta inquietud la situación tal vez sea más crítica de los lectores y oyentes, por cuanto todas las instituciones de aprendizaje en todas partes se estructuran sobre la suposición de que existe una forma correcta de aprender y que definitivamente es la misma para todos los aprendices. Las
preguntas ¿Cómo me desempeño? y ¿Cómo aprendo? Deben ser las prioritarias y por supuesto a las que deben buscar respuestas contundentes.
Tendente a tratar de desarrollar buenas competencias personales en saber administrar uno mismo, existe la necesidad perentoria de responder a la siguiente pregunta: ¿Cuáles son mis valores? . Se debe de relacionar la respuesta a la pregunta anterior con las cuestiones de ética. Entendiéndose la misma como un sistema de principios claros, y los mismos no varían. Lo que representa una conducta ética en un tipo de organización o situación, la ética
es solamente un componente del sistema de principios y, en particular, es sólo un componente del sistema de principios de una organización. Sin lugar a dudas que los principios son, y deben ser, la máxima prueba.
Como este es el último espacio de este año, quiero desearles a mis asiduos lectores que en unión de sus seres más queridos tengan una renovación cristiana con el nacimiento del Niño Jesús y que el próximo año esté lleno de dicha y de mucha prosperidad y no deben de perder de vista el siguiente pensamiento: “LAS
PERSONAS MÁS FELICES NO SON LAS QUE MÁS TIENEN, SINO LAS QUE MENOS NECESITAN”
Correo-E:
jpaez@postgrado.uc.edu.ve
También publicado en: PymesDominicanas.Com
Subir 
Diciembre 15 , 2001
|