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Discurso del Secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental

Otto J. Reich
Cámara de Comercio Chileno Norteamericana
18 de octubre de 2002


Quisiera compartir con ustedes algunas ideas acerca de dónde estamos en América Latina y hacia donde debiéramos encaminarnos. Durante este viaje y otros que he realizado a la región me he encontrado con una percepción que, pienso, debiera ser analizada; y ésta se refiere a que Estados Unidos no está suficientemente comprometido con nuestros socios en el hemisferio. Desde mi perspectiva, esta percepción no sólo es incorrecta, sino imposible.

Mi mensaje es que Estados Unidos está comprometido con América Latina impulsado por nuestras circunstancias históricas y por un propósito.

En primer lugar, estamos unidos por valores que nos son comunes.

Actualmente, existe un consenso en las Américas en favor de los gobiernos democráticos. Este consenso comenzó a surgir hace más de veinte años.

Hacia finales de los años setenta, sólo cerca de un cuarto de la población de América Latina disfrutaba de alguna forma de gobierno democrático. Hoy, todas las naciones tienen gobiernos elegidos, con la excepción de Cuba. Nos estamos transformando en una comunidad de estados que se fundamenta en esta creencia compartida, según fue codificado en la Carta Democrática Interamericana que establece al sistema de gobierno democrático como un derecho otorgado a todos los ciudadanos de este hemisferio al nacer.

Y, tal como todos ustedes saben, por coincidencia, esa carta fue firmada en Lima, Perú, el 11 de septiembre del año pasado, en momentos en que ocurría el ataque contra los Estados Unidos. Y el Secretario de Estado, Colin Powell, luego de haber sido llamado a regresar, permaneció en Lima cerca de una hora más para poder firmar personalmente la carta democrática y demostrar el compromiso de Estados Unidos con el derecho constitucional y la democracia en el hemisferio.

Nuestros valores compartidos derivan de una historia común. La historia de las Américas es una historia sobre el progreso de la libertad. Luchamos por la independencia aquí, en el nuevo mundo.

Establecimos gobiernos democráticos para asegurar nuestros derechos y permitirnos explorar las oportunidades que nos ofrece este vasto y abundante hemisferio. Ninguna otra región ha logrado tantos avances y tiene, además, tanto potencial.

La situación geográfica y el comercio también crean un lazo entre Estados Unidos y la región. Estados Unidos vende más a América Latina y al Caribe que a la Unión Europea. El comercio con nuestros socios del NAFTA es mayor que nuestro intercambio con la Unión Europea y Japón juntos. Vendemos más al Cono Sur, al MERCOSUR, que a China. Esto no se escucha de manera frecuente en los debates sobre el comercio con China.

América Latina y el Caribe son nuestro mercado de exportación de más rápido crecimiento. Estas relaciones comerciales enlazan la prosperidad de Estados Unidos con el hemisferio. El Presidente Bush cree que el siglo XXI será conocido como el siglo de las Américas.

Habiendo sido el gobernador de un estado fronterizo, el Presidente visualiza a los países de este hemisferio como socios y vecinos. Está interesado en los asuntos de la región. Piensa que el surgimiento de los estados democráticos en las Américas y las perspectivas para el crecimiento del comercio y el desarrollo hemisférico hacen que éste sea un momento de definiciones.

Necesariamente, Estados Unidos está comprometido con América Latina, y está feliz que así sea. Compartimos lazos históricos, culturales, comerciales... incluso familiares. Durante la Guerra Fría, los estadistas estadounidenses solían decir acerca de la OTAN, "estamos allí y estamos comprometidos". Uno puede decir acerca de Estados Unidos y América Latina hoy, "estamos aquí y estamos comprometidos".

El Presidente Bush cree en el futuro de las Américas y nuestra política refleja su confianza y su visión.

Este es un momento muy estimulante en la historia del hemisferio occidental. Enfrentamos desafíos. Pero también hay muchas oportunidades. Aún cuando nos sentimos optimistas no somos ingenuos.

Los enormes avances que hemos alcanzado en los últimos veinte años no han separado a la región de su pasado.

Las ideas de libertad e igualdad están siendo puestas en práctica en las democracias y los mercados a lo largo del hemisferio. Pero esta evolución histórica no ha sido sin dificultades ni oposición. Estas son naciones que aún están luchando con los legados dejados por la pobreza, el estatismo y el autoritarismo.

Sin embargo, siento confianza en que las fuerzas de la democracia y la libertad están en el lado correcto de la historia. Pero han existido y existirán obstáculos. El liderazgo será crucial para superar esos obstáculos al progreso. La agenda de la administración Bush para nuestro hemisferio tiene cuatro objetivos: fortalecer la seguridad, promover la democracia, fomentar la gobernabilidad responsable, y estimular el desarrollo.

Seguridad

Con frecuencia se señala que la seguridad es la primera función del estado. A partir del 11 de septiembre, no ha habido ningún otro tema que haya captado un interés mayor del público que la seguridad. Los ataques de ese día fueron recuerdos brutales sobre el peligro que representan los hombres malvados para la sociedad abierta y democrática y sobre el valor de nuestro estilo de vida.

Nos sentimos profundamente agradecidos del apoyo de nuestros vecinos en nuestra guerra contra el terror. Nuestros amigos en la OEA, encabezados por Chile, Brasil y Argentina, invocaron la cláusula del Tratado de Río en la que reconocieron que el ataque contra los Estados Unidos había sido un ataque contra todos. Hemos estado trabajando diligentemente con Canadá y México tanto para asegurar nuestras fronteras como para facilitar el movimiento de los bienes y servicios de los que dependen nuestras economías. Con ocasión del aniversario del 11 de septiembre, nos sentimos muy alentados por las expresiones de solidaridad y de condolencias ofrecidas a lo largo de las Américas.

Nosotros, en los Estados Unidos, sabemos que algunos países en la región han sufrido con el terrorismo por mucho más tiempo. Colombia enfrenta a tres grupos terroristas apoyados por las ganancias obtenidas del narcotráfico. Esos grupos terroristas recorren la gama ideológica que va desde el marxismo tradicional hasta la extrema derecha, pero las FARC, el ELN, y las AUC no son movimientos populares. No representan a las fuerzas que buscan el progreso social.

Buscan el poder, el control del territorio y de los dólares de la droga y del comercio que viene aparejado. Sus tácticas – el asesinato, los ataques con bombas, el secuestro, el homicidio- traicionan sus verdaderos motivos. El pueblo y el gobierno democráticamente elegido de Colombia son sus objetivos. Si Colombia desea triunfar como un estado, debe ser capaz de controlar su territorio nacional y proteger las vidas y la propiedad de sus ciudadanos.

El Presidente Bush ha ampliado y expandido nuestra ayuda militar y de inteligencia al gobierno de Colombia. Colombia puede derrotar esta combinación de narcotraficantes y terroristas, pero necesita de la ayuda de sus amigos para lograrlo. Necesitan entrenamiento, armas, equipos, e inteligencia para implementar una estrategia militar exitosa.

Democracia y buen gobierno

Nuestra segunda prioridad es promover la democracia y el buen gobierno en la región. La democracia es más que una elección periódica. Es cultura cívica. Son indispensables la integridad pública, la igualdad ante la ley, el respeto de los derechos individuales, la oportunidad económica y las instituciones políticas sanas. De faltar alguno de ellos, el pueblo sufre y pierde la confianza.

El desafío de la clase dirigente en América Latina es superar la inercia de las antiguas formas de hacer negocios. La experiencia de América Latina con el autoritarismo y el estatismo, y la corrupción predominante que es parte natural de esos sistemas, ha dejado en algunos recuerdos permanentes acerca de su clase dirigente. Aún hay demasiados en posiciones de élites que son adictos al poder o que creen que la retórica reciclada y las ideologías desacreditadas los harán los salvadores de sus países. Aún hay demasiados en posiciones de élite que no han aprendido que el gobierno existe para servir al pueblo, y no al contrario.

La corrupción en la clase dirigente, motivada por la codicia por el dinero o el poder, erosiona la confianza pública y sabotea la democracia y los mercados. El Banco Mundial describe correctamente a la corrupción como "el mayor obstáculo al desarrollo económico y social". Es de responsabilidad de los líderes, no sólo de los líderes políticos, sino que también de los líderes empresariales y cívicos, mantener la confianza del público.

Muchos países en el hemisferio occidental ejemplifican la relación que existe entre la responsabilidad cívica y el liderazgo del gobierno con el progreso. Uruguay, un país con una tradición de buena gobernabilidad, disfruta de la distribución más equitativa de los ingresos en América Latina. Recientemente, el desarrollo de políticas públicas con miras al futuro también han contribuido a elevar el crecimiento económico promedio en El Salvador y República Dominicana.

Tal como ustedes bien saben, Chile, que lidera la clasificación en América Latina por su lucha contra la corrupción y por otros indicadores de buen gobierno, se ha beneficiado con el más rápido crecimiento económico y la más rápida reducción de la pobreza en la última década en la región.

En Nicaragua, el Presidente Bolaños está llevando a cabo una campaña contra la corrupción y la impunidad en su país. No es coincidencia que él sea el líder más popular en América Latina. También aplaudimos al Presidente Maduro por su labor por fortalecer el Estado de Derecho en Honduras. Estados Unidos apoya ampliamente sus esfuerzos.

Lamentablemente, también existen ejemplos de democracias en crisis en nuestra región. En Venezuela y Haití el fracaso de los líderes en mantener la confianza de sus pueblos ha llevado a la violencia y la inestabilidad. La solución en ambos casos está en fortalecer las instituciones democráticas.

Alentamos al Presidente Chávez y a la oposición a cumplir su compromiso de realizar una diálogo significativo que conduzca a una solución política a la actual crisis en Venezuela. Deseo dejar absolutamente claro que una solución política es la única solución que Estados Unidos apoyará. Estados Unidos no apoyará o tolerará acciones inconstitucionales para cambiar al gobierno o mantenerlo en el poder. 

También deseo mencionar que el Presidente Chávez, como el líder de Venezuela, tiene la primera responsabilidad en la protección del proceso político y los derechos de todos los venezolanos. La Organización de Estados Americanos puede desempeñar un papel mediador importante en el diálogo entre las partes involucradas, y Estados Unidos exhorta al gobierno y a la oposición a acogerse a sus buenos oficios.

Estados Unidos entregó su total respaldo a la resolución unánime de la OEA que llama a Haití a realizar elecciones en el año 2003, que abre el camino para que Haití recomience a trabajar con las instituciones financieras, y proporciona algo de la ayuda urgente que necesitan las organizaciones de asistencia humanitaria. Estados Unidos desea ayudar al pueblo de Haití, pero tenemos serios conflictos con la administración Aristide.

El Presidente Aristide no ha cumplido las promesas que ha hecho ante dos presidentes de Estados Unidos. El gobierno necesita avanzar rápidamente en estos temas de manera que el próximo mes pueda constituirse un consejo electoral y se comiencen los preparativos para realizar elecciones. Estados Unidos apoyará el proceso electoral en la medida en que éste se desarrolle de manera transparente y justa.

Esperamos que todos los partidos democráticos de Haití consigan el apoyo del pueblo haitiano.

Argentina está enfrentado uno de los peores períodos económicos de su historia.

Pero hemos visto que, a pesar de su real sufrimiento, el pueblo argentino continúa comprometido con la democracia. Aunque la situación política es complicada y algunas veces caótica, debemos destacar que el sistema democrático argentino se ha mantenido fuerte y vibrante, y que las soluciones constitucionales han sido cumplidas fehacientemente durante este difícil camino hacia la recuperación económica. La búsqueda del consenso no es nunca fácil, pero es la única ruta que vale la pena seguir.

Argentina continúa como un amigo cercano y un aliado de los Estados Unidos, y es un socio importante en nuestro hemisferio. Como el único país aliado principal extra OTAN del hemisferio occidental, Argentina ha sido una fuente importante de apoyo y consejo para los Estados Unidos en temas que van desde la seguridad regional a la lucha contra el terrorismo, desde el Medio Oriente al libre mercado y el comercio.

Nos sentimos optimistas de que Argentina pueda negociar un programa de recuperación económica sustentable con las instituciones financieras internacionales. Con la finalidad de facilitar este proceso, Estados Unidos está proporcionando asistencia técnica a Argentina en las áreas de reforma bancaria y política monetaria. Depende de los argentinos, fundamentalmente, impulsar un programa económico sustentable. Estoy seguro de que así lo harán. Estados Unidos está preparado para apoyar a Argentina en cada paso que dé en ese camino.

A nivel regional y mundial, Estados Unidos desea proporcionar incentivos para la buena gobernabilidad con un nuevo acercamiento en torno a la asistencia externa. En marzo pasado, el Presidente Bush anunció la iniciativa denominada "Cuenta de Desafío del Milenio".

Durante los próximos tres años aumentaremos en un 50 por ciento el elemento fundamental de nuestra asistencia para el desarrollo. Esto permitirá que hacia el año fiscal 2006, y en los años posteriores, nuestra ayuda aumente en 5 mil millones de dólares anuales por sobre los niveles actuales. Estos dineros serán destinados a aquellos países que tengan gobiernos justos y honestos, que se rijan por el Estado de Derecho, luchen contra la corrupción, inviertan en salud y educación para su pueblo, y promuevan la libertad económica.

Este es un cambio frente a nuestra postura tradicional. No sólo vamos a proporcionar asistencia a los países en base a sus ingresos per cápita. Vamos a entregar asistencia para ayudar a los países a salir de la pobreza promoviendo reformas sociales, económicas y políticas.

Los gobiernos que protejan los derechos humanos, que luchen contra la corrupción, que establezcan políticas económicas y sociales correctas, recibirán la ayuda de Estados Unidos. Si no lo hacen, no la recibirán.

Desarrollo

Los pueblos de las Américas desean tener la oportunidad de construir una vida mejor para ellos mismos y sus hijos. Los programas de asistencia como la Cuenta del Desafío del Milenio son parte de la solución, pero el comercio es el medio más efectivo y rápido para el desarrollo económico. Sólo aprovechando las ventajas de las eficiencias que proporciona el libre comercio en el mercado mundial, las naciones del hemisferio occidental podrán reducir la pobreza y acumular el capital necesario para invertir en su pueblo y en sus industrias y lograr un crecimiento a largo plazo.

Esta es la razón por la cual el Presidente Bush está comprometido con el Área de Libre Comercio de las Américas. El ALCA creará el mercado libre más grande del mundo, desde Canadá a Chile... incluyendo a cada uno de los 800 millones de personas que viven en países democráticos del hemisferio occidental. Como ustedes saben, pretendemos completar las negociaciones para enero de 2005 e implementar totalmente el acuerdo hacia fines de ese año. A partir del próximo mes, Estados Unidos espera co-presidir las negociaciones junto a nuestros socios en Brasil.

En una editorial reciente, el Ministro de Relaciones Exteriores Lafer argumentó de manera elogiosa que Brasil no tiene nada que temer de las negociaciones comerciales con Estados Unidos y tiene mucho que ganar.

Si no me equivoco, hoy el principal producto de exportación de Brasil son los aviones. Y nosotros somos su principal mercado. Créanme, si hay un país que no tiene nada que temer de ingresar y competir en el mercado mundial, ése es Brasil.

El ALCA dará un fuerte impulso a la inversión, innovación, eficiencia y crecimiento en América Latina, tal como el NAFTA lo hizo en México.

Abrir el hemisferio al libre mercado también proporcionará beneficios políticos. Existe una dinámica virtuosa entre las economías libres y las sociedades libres.

Un mayor crecimiento producto del comercio genera mayores ingresos, lo que permite a los gobiernos solucionar los problemas sobre acceso desigual a la educación y a los servicios de salud, protección del medio ambiente, y para mejorar la aplicación de la ley y los servicios de seguridad.

Al apoyar las reformas económicas basadas en el mercado y promover una mayor apertura en las políticas económicas, los acuerdos de libre comercio mejoran la apertura política y la democracia.

Al quebrar los monopolios y los carteles que buscan mantener el status quo, el libre comercio promueve la competencia y la innovación tanto en los aspectos económicos como políticos. Una mayor competencia e inversión combinadas con la reducción de las influencias del gobierno y de los monopolios en la economía eliminarán las oportunidades para la corrupción y proporcionarán incentivos para fortalecer el estado de derecho.

Creo que el ALCA será una fuerza política y económica positiva para América Latina.

La relación Chile-Estados Unidos

Estamos buscando socios confiables con quienes construir un futuro mejor. Creemos que ellos están aquí. Creo que Chile tiene el potencial para transformarse en un socio clave de los Estados Unidos en la región. El embajador Brownfield ha dicho en más de una ocasión que las relaciones entre Chile y los Estados Unidos nunca han estado mejor que ahora...y sabemos que los embajadores norteamericanos nunca se equivocan... espero que podamos llegar más allá de las buenas relaciones y crear una asociación que nos permita tratar nuestros objetivos comunes en América Latina y más allá.

Chile y los Estados Unidos comparten muchos de los mismos objetivos. A ambos nos gustaría ver el fin del terrorismo internacional y, en particular, la amenaza terrorista contra la región; una amenaza que está relacionada estrechamente con el narcotráfico. En ese aspecto, ambos apoyamos al Presidente Uribe en su esfuerzo por reafirmar el control del gobierno central en todo el país, traer la paz y poner término al tráfico de drogas en Colombia.

Nuestros dos gobiernos reconocen la amenaza al crecimiento económico y a la estabilidad democrática debido a la corrupción en el sector público y privado. Nuestros gobiernos respaldan la necesidad de apoyar a las instituciones democráticas de la región y promover las políticas de libre mercado y libre comercio que aseguren el crecimiento que beneficiará a todos los segmentos de la sociedad.

Chile ha abierto una ruta para la región en muchos aspectos. Este país disfruta de instituciones democráticas sólidas y de una historia de gobierno responsable que lo ponen, junto a los Estados Unidos, en la clasificación de Transparencia Internacional entre las naciones con los índices de corrupción más bajos. Los chilenos comprenden las ventajas otorgadas a aquellos países que demuestran responsabilidad fiscal en el manejo de su economía. La alta valoración del crédito de Chile y su capacidad para obtener préstamos en los mercados internacionales es un activo importante. La confianza pública es alta porque la gente ha visto los beneficios que pueden proporcionar la democracia, el buen gobierno, los mercados libres y el libre comercio.

Siguiendo su propio camino y adoptando una postura diferente a muchos otros países, Chile ha sobresalido en la región como un país donde la gente puede hacer negocios. Los banqueros buscan prestar y las empresas buscan invertir aquí. No es por mera coincidencia que los Estados Unidos están negociando un acuerdo de libre comercio con Chile, un acuerdo que esperamos ver finalizado hacia fines de este año.

Necesitamos encontrar formas de ayudar a otros a aprender de la experiencia de Chile.

Esto no significa que no haya espacio para mejorar. El Congreso de Chile está actualmente estudiando la legislación para facilitar la lucha contra el tráfico de drogas y el lavado de dinero. En relación a esto ultimo, Estados Unidos está preocupado por las leyes sobre el secreto bancario de Chile, las que podrían ofrecer un ambiente atractivo a terroristas y narcotraficantes para trasladar sus fondos.

Mi gobierno está preparado para colaborar, ofreciendo a los legisladores chilenos y a los funcionarios de aplicación de la ley la oportunidad para ver cómo abordamos estas materias en los Estados Unidos. Espero poder contar con la comunidad empresarial reunida aquí para apoyar los esfuerzos de limitar el secreto bancario y permitir a las agencias de ejecución de la ley identificar y congelar en forma inmediata los bienes de los narcotraficantes y los terroristas.

Finalmente, me gustaría destacar que Estados Unidos está muy complacido de que Chile ocupará un asiento en el Consejo Nacional de Seguridad de las Naciones Unidas en enero del próximo año. Buscaremos el apoyo de Chile en una amplia gama de temas mundiales y regionales. Estoy seguro de que debido a los valores que compartimos y el deseo común por fortalecer la seguridad mundial, promover la democracia, apoyar el manejo responsable de los gobiernos y estimular el crecimiento económico a través de mecanismos de libre mercado,  nuestros países coincidirán en la mayoría de las materias.

Estoy a su disposición para las preguntas que puedan tener.

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Octubre 21, 2002

 

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