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Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas

Lic. Norman Caldera C.
Canciller de la Rep
ública de Nicaragua
 18 De Septiembre 2002


E
xcelentísimos señores Jefes de Estado o de Gobierno:
Señor Presidente de la Asamblea General:
Señor Secretario General de las Naciones Unidas:
Señores Delegados:
Pueblos del Mundo
:

Primero que nada felicidades por su elección Señor Presidente.

El 21 de marzo en Monterrey, México, el Presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños anunció que había "iniciado en Nicaragua una renovación moral, con una cruzada cívica contra la corrupción pública y privada".

Ese día, el Presidente anunció también que en el espíritu de una nueva Era de Renovación moral, hacía pocos minutos "una juez nicaragüense acaba de dictar sentencia condenatoria por actos de corrupción que empobrecen a nuestra gente, contra 3 ex funcionarios del gobierno anterior y contra otras 3 personas.

La Juez dejó causa abierta contra el ex Presidente Alemán y contra 8 funcionarios más del Gobierno anterior."

El Presidente Bolaños, continuó diciendo:
"Con el fin de continuar con mi política de 'cero tolerancia' con la corrupción debo regresar cuanto antes a mi país para contribuir con la justicia y la transparencia en el hito histórico que significa esa valiente decisión."

Hace pocos días otra valiente juez nicaragüense, en un caso paralelo, dictó penas de cárcel para miembros del núcleo familiar del ex Presidente.

Hoy he venido a esta Asamblea General en nombre de todo un pueblo, para reafirmar, con hechos, el compromiso de Nicaragua con la Gobernabilidad, la Transparencia, la Rendición de cuentas y los principios del Estado de Derecho.

Es mucho lo que hay hoy en juego en Nicaragua. No se trata solamente de castigar a los corruptos y recuperar para mi país el dinero del Estado que fue desviado y lavado, sino que los resultados de nuestros esfuerzos serán determinantes en las luchas que, otros pueblos de nuestra región y del mundo, libren contra ese flagelo.

El éxito en Nicaragua será un incentivo para la comunidad internacional. Un fracaso de la transparencia en Nicaragua sentaría un mal precedente para la humanidad.

Por eso, no hemos estado solos en esta lucha. Al apoyo de más del 84% de nuestra población muchos países han sumado su respaldo moral y económico encarnando los valores democráticos que compartimos los pueblos de las Naciones Unidas. A ellos, al PNUD y a los organismos internacionales que nos han respaldado, nuestro sincero agradecimiento.

Para que el cambio que hemos iniciado sea irreversible, el apoyo que se nos ha brindado debe ser continuo y suficiente. Así vamos a preservar ese patrimonio moral de la humanidad que es la democracia ejercida con honestidad y respon
sabilidad.

Como parte de ese gran patrimonio, hoy hablamos de desarrollo humano, concebido como el fin último del Estado, el cual se consigue cuando hay gobernabilidad democrática, crecimiento económico y equidad social.

Entendemos la gobernabilidad como el resultado de hacer las cosas bien en el campo político, transparencia, derechos humanos y soberanía; crecimiento como el resultado de hacerlas bien en el campo económico, financiero, cambiario, fiscal, monetario y de competitividad; y equidad como el resultado de hacer las cosas bien en el campo social, de la educación, la salud, la vivienda y en materia de género.

Progresar en esta triple convergencia que conforma el desarrollo humano, no podrá ser posible mientras no se elimine la corrupción.

Señor Presidente:

Por su propia naturaleza, el flagelo de la corrupción tiene efectos que trascienden las fronteras nacionales. En este sentido, le brindamos todo nuestro apoyo a los trabajos que realiza el Comité Especial, encargado de negociar una Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción.

Desde este foro, haremos un llamado a la Comunidad Internacional para prestarse la más amplia asistencia recíproca y cooperación para investigar o juzgar los actos de corrupción.

Señor Presidente:

Tan abominable como la corrupción es el terrorismo. En este mes recordamos consternados la tragedia del 11 de septiembre cuando perecieron miles de personas inocentes, muchas de ellas heroicamente. Esta tragedia, como todo acto terrorista, nunca debe ser olvidada. Igualmente, la cooperación internacional para enfrentar este tipo de crímenes debe estar en nuestra agenda permanente. Por eso resulta indispensable que coordinemos acciones para evitarlos, y castigar con todo el rigor de la ley estas actividades terroristas que causan tanto dolor y sufrimiento.

Nicaragua reitera una vez más su irrestricto apoyo a las Naciones Unidas, en sus actividades encaminadas a combatir el terrorismo internacional en todas sus formas y manifestaciones.

En Nicaragua, contamos con un "Plan Nacional contra el Terrorismo y Delitos Conexos", que tiene como objetivo fortalecer la cooperación interinstitucional, con el propósito de prevenir, combatir y eliminar este flagelo y dar cumplimiento a las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Señor Presidente:

El caso de Iraq es un desafío y una prueba para todo el Sistema Multilateral que hemos venido construyendo. De nosotros depende si contribuimos a su fortalecimiento o propiciamos que se fracture o debilite.

Es cierto que todos estamos a favor de acciones multilaterales, pero también es indudable que la inmovilidad y la inacción socavan la confianza en nuestra voluntad colectiva. Es necesario que el Sistema Multilateral dé muestras de su dinamismo y de su razón misma de ser que es actuar conjunta y concertadamente para la resolución de los conflictos.

Queremos un sistema capaz de reaccionar con medidas concretas, oportunas y eficaces ante los peligros que amenacen la paz y la seguridad internacional; un sistema que no se vea sobrepasado por las circunstancias.

Nicaragua considera que el regreso inmediato y sin condiciones de los inspectores de armas a Iraq- en un clima que debe ser de total y rigurosa cooperación -sólo puede considerarse como una parte bien importante de un esfuerzo mayor dirigido a la eliminación de todo tipo de armas de destrucción masiva, en el contexto de los intereses globales de la Comunidad Internacional y del cumplimiento de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad.

Señor Presidente:

La reforma de las Naciones Unidas es parte también de ese deseo de dar respuestas efectivas. La reforma se centra básicamente en una nueva estructura de organización y administración que, sin lugar a dudas, ha permitido gradualmente a las Naciones Unidas, actuar con mayor unidad de propósitos, coherencia y agilidad.

Nicaragua, al igual que el Secretario General, considera que queda todavía un gran potencial de progreso, y todos debemos velar porque el programa de trabajo de la organización recoja las prioridades establecidas en la Declaración del Milenio.

Señor Presidente:

Ninguna reforma de las Naciones Unidas sería completa sin la ampliación largamente esperada del Consejo de Seguridad a fin de que responda plena y eficazmente a las necesidades actuales y futuras. Igualmente, deben proseguirse los esfuerzos para revitalizar la Asamblea General y el Consejo Económico y Social para que la Organización pueda asumir completamente las responsabilidades que le asignó la Carta.

Nicaragua comparte el interés de los Estados Miembros en el fortalecimiento de nuestra Organización, para optimizar su labor en el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, la prevención de conflictos, la promoción del desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza.

Señor Presidente:

La reciente Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible nos ha llenado de esperanzas y, a la vez, de preocupaciones. Por una parte logramos observar el grado de atención que se está dedicando al problema de la degradación del medio ambiente. Pero por otro lado, el camino hacia la consecución de ese balance entre el desarrollo y medio ambiente aún es largo y difícil, particularmente para países de menor desarrollo relativo.

Estamos ante el desafío de generar más riquezas y más empleos, sin deteriorar el medio ambiente. Esto no podemos lograrlo sin el apoyo de los países desarrollados que deben contribuir a pagar el costo de los beneficios que reciben de nuestros esfuerzos.

Por ello, deseo recordar el consenso logrado en Monterrey, donde instamos a los países desarrollados que aún no lo hayan hecho, a que adopten medidas concretas para dedicar el 0,7% de su producto interno bruto (PIB) como Ayuda Oficial al Desarrollo para los países en desarrollo.

Señor Presidente:

Nicaragua está consciente que la situación de violencia, las guerras civiles e internacionales, el azote del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), la sequía y la pobreza que se ha recrudecido en los últimos años, son los principales problemas que padece el Continente Africano. Sin embargo, vemos con preocupación que la ayuda y la cooperación internacional para África está disminuyendo.

Los esfuerzos que los gobiernos africanos están realizando para lograr el crecimiento económico y la reducción de la pobreza deben de ser correspondidos y acompañados.

Señor Presidente:

Los esfuerzos a favor del desarrollo también tienen su expresión directa en Centroamérica donde hemos alcanzado importantes consensos y tomado decisiones que nos han abierto el camino para poder decir hoy que nuestra región está entrando en una "nueva era" de su historia.

El 21 de junio recién pasado, realizamos en la Ciudad de Granada, Nicaragua, la Vigésima Primera Reunión Ordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno de Centroamérica. La ocasión pudimos consignar nuestro compromiso para avanzar hacia la consolidación de la Unión Aduanera Centroamericana, que haremos realidad el 31 de diciembre del año 2003.

Concebimos la Unión Aduanera, como un medio para contribuir al desarrollo económico y social de nuestros países, pues favorecerá la fluidez del comercio interregional, reducirá los costos de transporte atribuibles a demoras en fronteras; facilitará el tránsito de personas y vehículos, al tiempo que servirá para atraer negocios e inversiones internacionales a la región.

Sin embargo, la prolongada pausa que sufre la recuperación económica mundial, se ha visto exacerbada en Nicaragua por la inusitada brecha del sector externo que obedece al alto precio del petróleo importado y a los niveles más bajos de la historia registrados en el precio del café.

Según datos de don Gabriel Silva, Presidente de los Caficultores Colombianos, hace 5 años, los consumidores de café pagaban 30 mil millones de dólares mientras los productores recibían 12 mil millones o sea un 40%. Hoy en día, los consumidores pagan 65 mil millones de dólares, pero los productores solo reciben 5 mil quinientos millones o menos del 8.5%.

Esta situación crítica, que está creando desempleo y hambre en zonas productivas de Nicaragua y otros países productores parece deberse a la existencia de un cartel de torrefactores, situación que debe remediarse a la brevedad con medidas de promoción de la competencia en los mercados consumidores y en el mercado internacional.

Señor Presidente:

Nicaragua felicita a Suiza por su reciente ingreso y a Timor Oriental por su ingreso futuro como nuevos miembros de nuestra Organización. Su presencia permitirá que nuevas ideas y enfoques fortalezcan los esfuerzos en pro de un mundo mejor y, como indicaba Suiza ante esta Asamblea General, enriqueciendo la universalidad de las Naciones Unidas, en el interés de la humanidad.

En ese mismo sentido, mi país, consciente del principio de universalidad e igualdad que inspiran a las Naciones Unidas considera prioritario permitir que los 23 millones de habitantes de la República de China en Taiwán gocen de ese derecho universal de participar de los asuntos internacionales a través de su propia representación ante las Naciones Unidas, derechos de participación que tiene la República Popular de China, cuyo Gobierno nunca ha ejercido ninguna hegemonía sobre Taiwán.

Señor Presidente:

Nicaragua, como país fundador de esta nuestra Organización, reafirma su compromiso con su Carta y reitera sus aspiraciones a ser miembro no permanente del Consejo de Seguridad durante las elecciones que se realizarán durante su sexagésimo período de sesiones.

Al inicio de mi participación hablé de "una Nueva Era" de renovación moral en Nicaragua inspirada en los valores de las Naciones Unidas. Por ello considero que cuando hablamos de fortalecer la democracia, de reformar la organización, de luchar contra la corrupción, el terrorismo y el narcotráfico, de detener el armamentismo o de dar respuestas conjuntas, oportunas y eficaces a los peligros que nos amenazan, estamos hablando realmente de una misma idea: la de formar parte solidariamente de una organización que detenta y custodia la fe y la acción colectiva basada en los principios que reunieron un día a nuestros pueblos para forjar las Naciones Unidas.

Muchas Gracias!!!

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Septiembre 30, 2002

 

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