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Hacia
dónde marchan nuestros jóvenes, qué consumen, cuáles son sus
gustos,
tendencias, utopías y mitos. A muchos de nuestros chicos los vemos pasear
por el malecón con indumentaria que refleja una despreocupación en el
vestir, la mezclilla desteñida como elemento predominante. Las chicas con
pantalón o falda abajo del ombligo, al estilo cantinflas; al igual que los
muchachos, sólo que usan pantalones muy anchos y arrastrándolos. Una buena
parte ya fuma y toma, aún cuando estos no rebasan los 15 años. Además leen
a Harry Porter y poca atención le prestaron a la película El Hombre Araña.
Esta
generación, a diferencia de quienes venimos de los sesenta, ha vivido
tiempos de cambios drásticos, con crisis económicas permanentes, divorcios y
la formación de utopías basadas en la tecnología y la globalización
económica y de enfermedades como el SIDA. Son utopías virtuales que en vez
de darles certeza de progreso, generan pesimismo y desencanto.
A los
especialistas en clasificar al ser humano, les ha dado en llamar a la juventud
de este siglo, La Generación del Milenio. Antes le precedieron otras
generaciones, como la generación de los Gls, soldados de la Segunda Guerra
Mundial, parte de la llamada The Greast Generation (La Generación Mayor), luego
la Generación Silenciosa y sus hijos los Baby Boomers, el grupo que cimentó el
objetivo generacional como disciplina.
Más tarde
los pronosticadores de tendencias y futurólogos anunciaron la llegada de la
Generación X y su epílogo la Y.
Afirma el
futurólogo Strauss, en su libro Millennials Rising que antes definían a
las generaciones por su año de nacimiento. Ahora, el marketing en función del
objetivo ha llegado al punto en el que las actitudes generacionales se
descifran y utilizan como punto de partida para la planificación de los medios.
Los
Baby Boomers está conformada por varios millones de personas, nacidos entre
1946 y 1964. Son grandes compradores y consumidores compulsivos; padres
liberados con dinero para gastar, sólo que le temen a palabras relacionadas con
la edad.
La
Generación X, nacidos entre 1961 y 1981, son cínicos y expertos en medios.
Antes rebeldes, ahora son una gran fuerza económica; alienados, alternativos y
sexies.
Generación Y, nacidos entre 1976 y 1981, son un subconjunto de la generación X.
Estilo retro positivo: baile con swing, rap, grandes bandas, vida al aire
libre,
La
Generación del Milenio, nacidos entre 1982 y 2002, son expertos en tecnología y
muy educados, multiculturales. Reciben bombardeos constantes de mensajes de los
medios, acostumbrados al sexo y la violencia, tienen poder de compra, bailan
Ska, música alegre, movida y contrastante.
La Generación "X"
¿Cómo
surgió la Generación X? Se cuenta que un día Kurt Cobain, de treinta y un años
de edad, se colocó el cañón del revólver en la sien derecha y disparó. Así, sin
ninguna emoción aparente; sin, al parecer, sentir lo que hacía; y sin
importarle su imagen pública, puso fin a su vida uno que era astro del
rockn'roll en la última década del siglo XX.
Cobain
era el ídolo de millones de jóvenes y el ganador de millones de dólares. No
obstante, torturado por su propio éxito y destrozado por la droga, terminó así
su vida. Fue interesante el título que le dieron. Lo llamaron el "Representante
genuino de la Generación X".
Esta es
la generación que representa una incógnita, como en el álgebra, en que una "X"
representa la cantidad desconocida. Es una generación que los jóvenes mismos
llaman "la generación airada, iracunda, colérica, loca".
El
suicidio de Cobain consternó a miles de jóvenes. Una universitaria de Nueva
York escribió lo siguiente: "Nos llaman la Generación X, y nadie sabe qué hacer
con nosotros. Algunos practicamos el sexo libre, usamos drogas, nos
embarazamos, cometemos abortos y nos enfermamos de SIDA. Buscamos cómo escapar
de las drogas, del alcohol, de la cocaína y del crack. Somos víctimas de la
violencia. Nos hallamos deprimidos, tristes, solitarios. Nos graduamos de las
universidades para ir a vender hamburguesas o lavar autos en una gasolinera.
Finalmente caemos en la psicoterapia, y un día nos suicidamos."
Esta
chica se graduó con honores, pero el diploma universitario de nada le sirve. El
desempleo es un monstruo que los persigue. Su futuro es una X.
Otro
testimonio es el de Kirstie Doig, de Youth Intelligence, quien en la
conferencia anual de la American Magazine Conference 2000, describió a la gente
de la generación X, a la cual pertenece con palabras como las siguientes:
“Mucha
gente nos pregunta: ‘¿ustedes no son la generación apática?’ Porque cuando se
habla de la Generación X la mayoría de la gente piensa en un tipo que se pasa
horas despatarrado en un sillón, frente al televisor, con una cerveza en la
mano, haciendo sólo eso durante casi todo el día: mirar tele. Pero eso fue a
principios de la década del 90. Desde esa época hemos progresado bastante:
tenemos familia, tenemos trabajo, disfrutamos de nuestros trabajos y de la
vida.
En primer
lugar, cuando pensamos en la generación X pensamos en personas de entre 24 y 37
años. Ya crecimos. Ya no somos adolescentes. Ésa es la generación siguiente (la
Generación Y). Nosotros fuimos la primera generación que se crió con la ruptura
verdadera del hogar tradicional. Durante nuestra infancia la cantidad de
divorcios aumentó más de 50%. ¿Eso qué implica? ¿Confianza? Éramos niños que
teníamos la llave de la puerta de casa desde chiquitos; éramos hijos en hogares
uniparentales. Por primera vez dejaba de existir la idea de dos padres, dos
hijos, un perro, un gato y una cerca blanca rodeando el jardín. Teníamos que
arreglarnos solos”.
Y
tiene toda la razón. Estos jóvenes se han enfrentado a duros retos. En ellos se
han resquebrajado muchos paradigmas y valores morales. Como dice esta joven,
fueron criados en un mundo decadente, escuchando frases inquietantes como: “Si
comen tostadas van a tener cáncer”, o “diviértanse en la playa, pero cuiden de
no pisar ninguna aguja”. Crecían mientras en todas partes dañábamos el medio
ambiente. Y durante la década del ‘70 y principios de la del ‘80 la gente, de
pronto, comenzó a darse cuenta. Pero aún no había soluciones. Ese enorme
agujero en la capa de ozono nos iba a provocar cáncer de piel, pero aún no
teníamos protector solar factor 30. Y ellos se preguntaban “¿qué vamos a
hacer?”.
También
se criaron con la amenaza de la muerte. Una amenaza que no estaba en la
posibilidad de una guerra mundial, sino que estaba en la casa del vecino, en la
calle, en la escuela. Y los mayores decían: “Digan siempre no a un extraño”;
“cuidado con las relaciones sexuales, porque el embarazo no es el único
peligro, también está la muerte”; “cuidado al cruzar la calle, miren antes a
izquierda y derecha, pues un auto puede pasar a toda velocidad y aplastarlos”,
o “cuidado al caminar por ciertos lugares, porque los puede matar una bala
perdida”. Las escuelas tampoco eran ya lugares seguros. De manera que la
amenaza de muerte estaba mucho más cerca que antes.
Cuando
todos nos criticaban por no interesarnos en lo que estaba pasando en el mundo,
era sólo porque estábamos muy ocupados tratando de manejar todos nuestros
miedos, sentencia Kirstie Doig.
También
crecieron en la década del '80, una década de codicia y ambición. “Nos
enseñaron que debíamos querer tener ese Porsche rojo que nos llevara a nuestra
mansión, elegantemente enfundados en un traje de Armani. Cuando llegamos a la
década del 90 e intentamos conseguir nuestro primer empleo, adivinen qué
pasaba: había recesión; no se podía tener ninguna de esas cosas que nos habían
enseñado que deberíamos esforzarnos por conseguir”, advierte Doig.
Es una
generación que bajó mucho en su rendimiento escolar. Dice Doig, “Parecíamos una
generación de burros”. Quizá, la razón estriba, en que estos jóvenes estaban
más preocupados en resolver sus miedos y angustias que en las matemáticas, sin
padres en casa para darles tranquilidad y apoyarlos en sus tareas académicas.
En
cuanto a la Generación del Milenio, al definir a sus integrantes como a la
generación que nació durante, o luego de 1982, Strauss los considera la más
numerosa, la más rica, la mejor educada y la más étnicamente diversa de las
generaciones. También fueron entrenados para ser actores y para alcanzar sus
metaza. Aunque es una generación en construcción, habrá que seguirle las
pistas; saber cuáles son sus íconos, sus hábitos y sus propuestas. Tal vez los
Backstreet Boys, ya no sean sus ídolos.
Septiembre 23 de 2002
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