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Problemas con los indicadores de Gobernabilidad del PNUD

Norman Girvan (1)
El Gran Caribe Esta Semana

26 de julio, 2002

 

El Informe sobre el Desarrollo Humano del PNUD, correspondiente al 2002, se centra en la democracia y el buen gobierno. La justificación es que estos son factores necesarios para aumentar las capacidades y la facultad de escoger del ser humano, elementos que descansan en el centro mismo del desarrollo humano. La erradicación de la pobreza, según el Informe, demanda también el ejercicio por parte de los pobres del poder político.

Estas son proposiciones difíciles de polemizar. Lo que sí pudiera ser más controversial son los indicadores y métodos empleados por el Informe y las "puntuaciones" asignadas a los diferentes países en el juego sobre el gobierno.

La acción de gobernar ha devenido en un elemento importante dentro del paquete de condiciones que aplica el mundo desarrollado para conceder ayuda financiera, asistencia en la deuda y concesiones comerciales a los países en desarrollo. No sería una sorpresa que en las conferencias y negociaciones que se entablen en el futuro, el Norte cite los indicadores sobre el gobierno que aparecen en el Informe del PNUD.

El desenvolvimiento de los países del Gran Caribe según los indicadores del PNUD puede muy bien, por lo tanto, tener amplias implicaciones en sus relaciones políticas y económicas con los países donantes y con sus socios comerciales. A todos estos puede aconsejárseles que estudien detenidamente las cifras.

A partir de los indicadores del PNUD surgen tres tipos de problemas. El primero es el sesgo cultural y político. Existe una suposición implícita de que los sistemas políticos multipartidistas del occidente son el ideal según el cual deben medirse todos los países.

Por ende, la mayoría de los países de la OCDE obtienen una puntuación perfecta en los indicadores de Política, Libertades Civiles y Derechos Políticos.

El conocido fenómeno de la perversión de estos sistemas políticos por poderosos grupos financieros e intereses apadrinados, inexplicablemente, no se menciona. Ello requeriría factores de examen como la transparencia en el financiamiento de las campañas, límites en el financiamiento de los partidos políticos y, en el área de la política comercial, por ejemplo, el impacto de los intereses respaldados en la toma de las decisiones económicas.

Los países desarrollados acumulan también una alta puntuación en la Libertad de Prensa - pese al dominio de los medios de divulgación por enormes conglomerados y la tendencia de la mayoría de la prensa a cubrir los eventos Norte-Sur - y en la Imparcialidad Legal - aunque se sabe muy bien que los ricos están mucho mejor equipados para utilizar el sistema de justicia que los pobres y las minorías étnicas.

El segundo problema tiene que ver con las fuentes del PNUD. Los indicadores subjetivos del gobierno descansan en su mayor parte en la tan llamada "opinión interna" de dos instituciones: la Freedom House estadounidense y la Base de Datos de Indicadores de Gobierno del Banco Mundial. La información suplementaria proviene de sets de datos de la Universidad de Maryland, de Transparency International y de International Country Risk Guide.

De lo que se trata aquí es de si a las instituciones privadas o casi públicas con responsabilidad limitada o sin responsabilidad alguna ante el sistema de gobierno internacional generalmente aceptado, y a cuyos procedimientos el público global no tiene fácil acceso, se les puede o no conceder, de forma legítima, poderes tan grandes como para juzgar a los países, poblaciones y sistemas. El procedimiento en sí quizás no pase la prueba de buen gobierno.

El tercer problema se refiere a la construcción de los indicadores numéricos. Las puntuaciones máxima y mínima varían enormemente para los diferentes indicadores. Y en algunos casos un número más grande es mejor, mientras que en otros una numeración más baja resulta satisfactoria.

Por ejemplo, en Política (grado de democracia) el rango va de un máximo de +10 a un mínimo de -10, mientras que en Libertad de Prensa el margen oscila de 0 (plena libertad) a 100 (ausencia de libertad). Esto genera confusión y crea dificultades a la hora de leer e interpretar los indicadores.

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1) El Profesor Norman Girvan es el Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe. Las opiniones que aquí se expresan no son necesariamente los puntos de vista oficiales de la AEC. Los comentarios pueden ser enviados a mail@acs-aec.org

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Agosto 5, 2002

 

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