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Las relaciones de los Estados Unidos 
con los países de América Latina

Otto J. Reich
12 de julio de 2002
Buenos Aires, Argentina
Discurso ante el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI)

[Transcript of Press Interview with Assistant Secretary of State Otto J. Reich at the U.S. Embassy in Brasilia, Brazil]
[
Otto Reich's Remarks at  the Center for Strategic and International Studies (CSIS) about his trip to South America]

[
La Batalla Crucial por Colombia]

[
Las relaciones de los Estados Unidos con los países de América Latina]

[
Otto J. Reich con la prensa uruguaya]
[
Otto J. Reich con la prensa argentina]

 

Introducción

Gracias por esta cálida bienvenida. Es para mí un honor estar aquí, en este distinguido centro para el estudio de temas internacionales. Quiero agradecer al embajador Carlos Manuel Muñiz por su amable invitación para disertar ante ustedes. Siempre me han hecho sentir a gusto en esta magnífica ciudad y he disfrutado mucho de todas mis visitas.

Hay tanto para admirar - su gente, antes que nada... sus maravillosos bulevares y vecindarios... su vivaz cultura. Y siempre he tenido un lugarcito cálido en mi corazón reservado a la efervescente prensa argentina.

Tanto como admiro a la prensa argentina, sin embargo, debo señalar que, recientemente, muchos medios han estado equivocados. Se equivocan cuando dicen que los Estados Unidos no se interesan por Latinoamérica... que no tenemos una política para el Hemisferio Occidental... o que la política hemisférica que tenemos está destinada a fracasar porque no entendemos la región o no la aplicamos en forma consistente.

Compromiso de EE.UU. con la región

No es mi intención señalar a los periodistas argentinos, muchos de los cuales son buenos amigos. Sé que esta percepción equivocada es ampliamente compartida. Pero permítanme ser tan enfático como pueda: ES EQUIVOCADA.

Desde los primeros días de esta administración, el presidente Bush y el secretario Powell les han dado gran prioridad a América Latina, el Caribe y Canadá, todo el Hemisferio Occidental. Habiendo sido gobernador de un estado fronterizo, el presidente ve a las naciones de este hemisferio como socios y vecinos.

Durante su campaña presidencial, George Bush dijo que creía que el siglo XXI sería conocido como el "Siglo de las Américas". Ya en ejercicio, tanto  él como su administración han demostrado una y otra vez que esta no fue tan sólo una frase que se repite, sino un principio rector.

El primer viaje del presidente Bush fue a México; el segundo, fue a Canadá. En forma entusiasta, el presidente Bush encabezó la delegación de los Estados Unidos a la Cumbre de las Américas en la ciudad de Quebec. Aun luego de los terribles hechos del 11 de septiembre, el presidente se propuso visitar El Salvador, Perú y México. Tuvo reuniones y consultas con casi todos los jefes de estado del hemisferio.

La esencia de la política estadounidense

El presidente Bush sabe que el futuro de los Estados Unidos y nuestros vecinos en el Hemisferio Occidental están íntimamente ligados. Nuestros destinos están atados por los valores, la historia y la geografía que compartimos. Creemos en la libertad. Luchamos por nuestra independencia nacional en el Nuevo Mundo. Hemos establecido aquí gobiernos democráticos para asegurar nuestros derechos y para permitirnos explorar las numerosas oportunidades que este vasto y próspero hemisferio tiene para ofrecer. Este es el legado común del pueblo del Hemisferio Occidental, y es único. Ninguna otra región del mundo puede hacer gala de tanta autodeterminación.

Trabajando juntos como socios pondremos extender la libertad, la democracia, la prosperidad y la seguridad a todos los ciudadanos de las Américas.

Desde la perspectiva de los Estados Unidos, no hay dudas sobre si debemos o no comprometernos con nuestros vecinos en el hemisferio. Estamos - por fuerza - comprometidos con nuestras circunstancias históricas. Es difícil exagerar lo que está en juego aquí. El progreso económico y político en nuestra región es esencial para nuestra seguridad. Tan sólo con la ayuda de socios  hemisféricos fuertes esperamos poder combatir el crimen trasnacional, el narcotráfico y el terrorismo.

La prosperidad del Hemisferio Occidental es importante para nuestra propia prosperidad. Los Estados Unidos les venden a América Latina y el Caribe mucho más que a la Unión Europea. Nuestro comercio con los socios del NAFTA (Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte) es mayor que el que tenemos con la Unión Europea (UE) y Japón combinados. Le vendemos más al MERCOSUR que a China.  América Latina y el Caribe es nuestro mercado exportador de mayor crecimiento.

Considero que la proposición inversa es también válida: América Latina está, necesariamente, comprometida con los Estados Unidos. Los Estados Unidos son el baluarte de la seguridad en el hemisferio, y una fuente líder de inversiones y de importantes socios comerciales para muchas naciones del continente.

El Hemisferio Occidental promete mucho, pero la nuestra es también una región convulsionada, que está enfrentando un abanico de desafíos. Para poder hacer frente a esos desafíos, la agenda de la administración Bush para el Hemisferio Occidental tiene cuatro objetivos principales: promover la democracia, fomentar el desarrollo, alentar una gobernabilidad responsable, y fortalecer la seguridad. Estos objetivos están todos interrelacionados y se refuerzan mutuamente.

Democracia
 

El pasado mes de enero, el presidente Bush dejó en claro el compromiso de los Estados Unidos con la región, y señaló que "nuestro primer compromiso es con la democracia y la libertad política. La libertad - de votar, de expresarse, de culto y de propiedad - es la gran idea de nuestro tiempo, y de todos los tiempos. Y al construir gobiernos que son más honestos y justos, haremos que libertad tenga mayor sentido para nuestros ciudadanos".

Siempre que la democracia estuvo amenazada en este hemisferio, los Estados Unidos estuvieron presentes allí, para defenderla. La democracia está floreciendo en la región. Ciertamente, América Latina es la única región en desarrollo de todo el mundo donde la democracia es norma. La única excepción es Cuba. Desde luego, algunos países han tenido reveses - Haití y Venezuela, por ejemplo.

En Haití, estamos apoyando los esfuerzos de la Organización de los Estados Americanos tendientes a lograr un acuerdo entre el gobierno y la oposición. Mientras tanto, continuamos brindando asistencia a las instituciones no gubernamentales que trabajan activamente en Haití para mitigar el sufrimiento en esa isla. Esperamos poder ayudar al pueblo haitiano a que trabaje en conjunto a fin de crear el entorno político que respete los derechos humanos y civiles.

Venezuela es una democracia en crisis. Permítanme aclarar nuestra posición sobre Venezuela en forma categórica. Los Estados Unidos se oponen a los golpes militares en cualquier país. La administración Bush se halla firmemente comprometida con el gobierno constitucional de Venezuela y con cualquier otro en el hemisferio. Como líder democráticamente electo, el presidente Chávez es el legítimo presidente de Venezuela. Y como tal, tiene como responsabilidad evitar horadar los cimientos de las instituciones democráticas o inhibir la actividad democrática. El hecho de que Chávez haya hecho un llamado a la reflexión nacional y al diálogo, constituye un paso esencial. Insto a todos los venezolanos de buena fe a unirse a ese diálogo y a trabajar en forma conjunta para fortalecer las instituciones democráticas.

La democracia requiere el esfuerzo constante de los ciudadanos a fin de asegurar que sus instituciones sean honestas, tal como se espera de ellas. Este no es un proceso fácil, ni en los Estados Unidos ni en cualquier otro lugar. Requiere sacrificio y dedicación. La democracia está siempre en proceso de construcción, supeditada en forma constante a las libres decisiones de sus ciudadanos.  Esa es su gran fortaleza y  su debilidad. No hay una democracia perfecta, tanto como no hay gente perfecta. Pero la democracia es infinitamente perfectible. Siempre hay lugar para  mejorar... siempre hay oportunidad para progresar.

Buen gobierno

Reconociendo esta característica de la democracia, el presidente Bush anunció la Cuenta del Desafío del Milenio, en Monterrey, en marzo. La Cuenta del Desafío del Milenio es un fondo de capitales de riesgo por valor de 5 mil millones de dólares destinado a la democracia de libre mercado. Se destinará a aquellos países que han sido gobernados en forma justa y honesta, y que han invertido en su gente, y promovido la libertad económica. Esperamos que este programa fomentará  el progreso  e instituciones democráticas más fuertes. Tengo fe en que las naciones de las Américas están  bien posicionadas para ser beneficiarias de esta nueva Cuenta.

La Cuenta del Desafío del Milenio refleja la firme convicción del presidente Bush en el sentido de que  el buen gobierno es indispensable para la democracia. El gobierno democrático se apoya únicamente en la confianza de su pueblo. Aquellos que trabajan en pos de la democracia deben responder a los más altos niveles de ética, moral  y honestidad a fin de mantener la confianza pública. Sin esa responsabilidad, las democracias fracasarían. Si la gente cree que el gobierno no está haciendo lo que la voluntad popular exige y no está sirviendo a los mejores intereses de la gente..., o peor aún, si piensan que los funcionarios del gobierno están sirviendo a sus propios intereses, entonces ese gobierno no es una democracia.

Entre todos los obstáculos que las naciones deben enfrentar en su camino hacia la libertad y la prosperidad, la corrupción es el mayor de ellos. La corrupción de funcionarios del gobierno es veneno para la democracia. No debemos permitir impunidad,  privilegios exclusivos, o inmunidades para los ricos o poderosos. El poder debe ejercerse de acuerdo con el estado de derecho. La justicia debe ser imparcial. Los recursos públicos deben usarse únicamente para el bien público.

En forma creciente, en numerosos países latinoamericanos, la lucha contra la corrupción se ha convertido en un hecho de enorme significancia. Ahora existen muchos instrumentos internacionales en el hemisferio tendientes a promover la cooperación, la transparencia y la responsabilidad, incluyendo la Carta Democrática de la OEA, la Convención Anticorrupción y numerosos tratados de asistencia legal mutua y extradición.  Quizás, de manera más importante, algunas naciones están iniciando acciones contra funcionarios corruptos. Por nuestra parte, los Estados Unidos les están negando visas a individuos públicos o privados que, en opinión de nuestras embajadas, han llevado a cabo actividades ilícitas.

El buen gobierno y una sólida política económica son indispensables a fin de avanzar en el camino de la prosperidad y la democracia.

Desarrollo

El tercer elemento clave de nuestra política es la liberalización del comercio internacional. El presidente Bush ha dicho que una mayor apertura comercial es "un imperativo moral".  Cree que a través del comercio podremos construir juntos un mejor futuro. Sabemos que el comercio genera  crecimiento económico... y que los mercados libres son la mejor forma de asegurar que la oportunidad económica sea distribuida equitativamente.

Esta administración tiene como objetivo el libre comercio en una serie de niveles diferentes. Estamos trabajando duro  en el Congreso para conseguir la aprobación de la legislación de Autoridad de Promoción Comercial - la antiguamente llamada capacidad de "Fast Track" que nos permitirá que los Estados Unidos aprueben en forma rápida tratados comerciales con otras naciones. Y, créanme, esta administración está bien al tanto de que nuestros vecinos consideran al "Fast Track" como la medida de nuestro compromiso con el comercio libre. El "Fast Track" ha sido aprobado por ambas cámaras del Congreso y está ahora en proceso final de reconciliación de los dos diferentes proyectos.

También estamos trabajando en la Organización Mundial de Comercio (OMC) para liberalizar las barreras comerciales a escala global. Asimismo, en este hemisferio, estamos negociando un Tratado de Libre Comercio con Chile, y estamos comenzado a estudiar un posible Tratado de Libre Comercio con América Central. También estamos trabajando muy duro para renovar y ampliar la legislación de preferencia sobre el Tratado Andino.

La piedra angular del programa de prosperidad regional del presidente Bush es el Area de Libre Comercio de las Américas. El ALCA constituiría la mayor área de libre comercio del mundo... extendiéndose desde Canadá a Chile... e incluyendo a cada una de los 800 millones de personas del Hemisferio Occidental. Nuestro propósito es completar las negociaciones para enero del 2005 e implementar el acuerdo en forma completa para fines de ese año.

El ALCA le dará un poderoso impulso a la inversión, la innovación, la eficiencia y el crecimiento. Para el año 2005, el Hemisferio Occidental representará un  mercado de aproximadamente 13 mil millones de dólares. Ese es un mercado enorme, y aun un pequeño aumento en el crecimiento (digamos, de un 1 por ciento) produciría un ingreso mucho mayor en el hemisferio (aproximadamente unos 65 mil millones de dólares) cada año.

A través de la historia reciente sabemos que liberalizar el comercio estimula el crecimiento y fortalece la democracia.  El impacto del Tratado de Comercio de América del Norte (NAFTA) sobre México es un ejemplo de ello. Por ejemplo, más de la mitad de los 3,5 millones de puestos de trabajo creados en México desde 1995, cuando entró en vigor el NAFTA,  están relacionados con el comercio. Y el NAFTA sigue siendo una fuerza importante en la modernización política que se ha llevado a cabo en México durante los últimos años.

El libre comercio es una propuesta exitosa que beneficia tanto a los Estados Unidos como a nuestros socios comerciales. Pero debemos hacer lo posible para asegurarnos de que todos se beneficien, no tan sólo un puñado de aquellos que se encuentran en buena situación económica. Ustedes saben, tan bien como yo, que aproximadamente un tercio de la gente de América Latina vive con menos de 2 dólares por día, y están  pobremente alimentados, pobremente alojados y pobremente educados. Para la mayoría de ellos, el tránsito que ha tenido la región hacia las economías de mercado y los sistemas políticos democráticos no ha traído consigo las tangibles mejoras en su vida cotidiana que todos deseábamos.

De modo que no es muy sorprendente que el apoyo popular al modelo económico basado en el libre mercado esté declinando.  Necesitamos asegurarles a quienes no se han beneficiado aún, que no han sido olvidados, y debemos tomar las medidas reales y concretas para asegurar que compartan la prosperidad de la región.

El compromiso con una reforma real es clave. Aquellos países como Chile y El Salvador, por nombrar tan sólo un par, -- que se han mantenido en el camino de las reformas – manteniendo disciplina fiscal, liberalizando regímenes comerciales, privatizando industrias estatales ineficientes, desregulando los mercados internos e invirtiendo en su propia gente... están capeando el temporal económico mejor que muchos otros.

Aunque muchos desafíos a la democracia representativa persisten y las economías de mercado pasan por períodos de crecimiento y contracción, no hay modelos alternativos creíbles para las mismas.  Winston Churchill dijo que la democracia es el peor sistema de gobierno con excepción de todos los demás. Todo es relativo. Nuestro desafío es concretar nuestro potencial. Y ello será posible únicamente si dejamos en libertad el  poder creativo de nuestra gente. La democracia y los mercados son los únicos medios probados para lograr este objetivo.

Seguridad

A partir del 11 de septiembre, ningún hecho capturó tan firmemente la atención de los Estados Unidos como el tema de la seguridad, el cuarto objetivo de nuestra política. Estamos muy preocupados - y con justa razón - por Afganistán y el Medio Oriente, pero nuestra renovada toma de conciencia en temas de seguridad también se extiende a este hemisferio. Si nuestro vecindario no está seguro, ninguno de nosotros lo estará.

El presidente Bush ha expresado la profunda gratitud de los Estados Unidos para con los líderes democráticos de todas las Américas quienes ofrecieron su ayuda, su sabiduría, su amistad y aún sus fuerzas de mantenimiento de la paz para asegurar la seguridad en esta región. 

Y dicha ayuda es vital.

El terrorismo y la violencia política aún persisten en el hemisferio. Organizaciones terroristas operan en [Colombia], Perú y en la zona de la Triple Frontera, entre Argentina, Paraguay  y Brasil. Estamos preocupados porque el  terrorismo internacional se aprovecha del sistema financiero regional para obtener fondos o lavar dinero. Les hemos pedido a todas las naciones del hemisferio que ratifiquen los doce tratados internacionales contra el terrorismo... a fin de identificar y confiscar los depósitos financieros del terrorismo..., castigar el terrorismo en todas sus formas, y fortalecer los controles  fronterizos.

El 11 de septiembre fue un sombrío recordatorio en este país de que nuestra libertad debe ser defendida constantemente. Pero, aún en nuestro dolor, sabemos que algunos de nuestros amigos en este hemisferio han sufrido violencia política durante mucho más tiempo que nosotros. El terrorismo asuela Colombia, una nación que se encuentra transitando su cuarta década de violencia.

Durante mucho tiempo hemos apoyado a Colombia en su lucha contra los narcotraficantes que apoyan  a las FARC y a los paramilitares. Hemos apoyado al presidente Pastrana cuando buscó traer la paz a su dividido país. El presidente Bush está de acuerdo con el presidente electo Uribe en que establecer la seguridad en Colombia es la primera prioridad. Ningún progreso significativo puede lograrse cuando los asesinos, con toda impunidad, acechan a obispos, senadores, jueces, periodistas, campesinos  y  ciudadanos comunes. La administración Bush, a pedido del gobierno de Colombia, está discutiendo con el Congreso cómo hacer que la ayuda que le brindamos a Colombia sea más efectiva a medida que ese Gobierno lucha contra el terror.

Los Estados Unidos y la Argentina

Ahora, permítanme referirme al tema que más directamente les interesa a ustedes - la relación entre los Estados Unidos y la Argentina. La mayor parte de lo que voy a decir no será nada nuevo, pero las noticias son positivas.

La relación Estados Unidos-Argentina trasciende la presente crisis económica de la Argentina. Consideramos a la Argentina como uno de nuestros amigos más cercanos y uno de nuestros aliados más importantes, y queremos - muy profundamente – que este país tenga éxito.

Nuestras relaciones con la Argentina se basan en valores compartidos y en nuestro compromiso con la libertad. La Argentina es un abanderado de los valores occidentales y democráticos en los diversos foros regionales y multilaterales. Estamos trabajando con la Argentina en una amplia  variedad de temas de mutua preocupación que incluyen la situación en Colombia, el terrorismo y otros temas relacionados con la seguridad, operaciones de mantenimiento de la paz, libre comercio, democracia, y una miríada de otros asuntos.

Agradecemos y valoramos mucho la ayuda brindada por la Argentina en numerosas crisis a lo largo de los últimos doce años, desde la guerra del Golfo hasta la presente campaña contra el terror. Su ayuda fue siempre ofrecida en forma inmediata y fue efectiva cuando fue desplegada.  Siempre les estaremos agradecidos.

Reconocemos que la Argentina está enfrentando serios problemas. Nadie sabe mejor que ustedes cuán dolorosas y difíciles han sido la recesión económica y el descontento social. Pero mi gobierno confía en que la solución surgirá del capital humano que tanto abunda en este país. Confiamos en que los argentinos de todos los sectores podrán al fin encontrar formas de trabajar conjuntamente dentro del contexto de estabilidad democrática a fin de hacer frente a las urgentes necesidades del país.

Los Estados Unidos están más que listos a ayudar a la Argentina. Para ello, es necesario que la Argentina se comprometa con un sólido y sustentable plan económico que devuelva al país a la senda del crecimiento. Una vez que esto se logre, los Estados Unidos estarán dispuestos a ayudar a la Argentina directamente y a través de otros organismos internacionales.

Los Estados Unidos aplauden los pasos que la Argentina ha dado hasta ahora para poner su casa económica en orden. Medidas como éstas, junto con el trabajo continuo con el FMI, ayudarán a restablecer la confianza de los empresarios e inversores en la Argentina y acelerarán el regreso del crecimiento y la prosperidad. La Argentina es capaz de altas tasas de crecimiento económico. Queremos que nuestro aliado logre tener nuevamente dichas tasas de crecimiento. La fórmula para obtenerlas será de la Argentina, pero el ejercicio de la democracia y una economía de libre mercado han dado pruebas de que han ayudado a otros países a superar las crisis y emerger con renovada confianza.

Conclusión

Antes de finalizar, permítanme nuevamente agradecerles la invitación que me hicieran para  dirigirme a ustedes el día de hoy. Compartimos valores y aspiraciones comunes, y es importante que nos encontremos para debatirlos.  Es nuestra responsabilidad como ciudadanos de las Américas construir un futuro mejor para nosotros y nuestros hijos. El presidente Bush tiene una visión de ese  futuro y una agenda para llegar a él. Sé que hay muchos millones de socios que comparten nuestros esfuerzos tendientes a un hemisferio más libre, próspero y democrático.

Juntos podemos concretar el potencial  y la promesa de este hemisferio. Espero trabajar junto a ustedes para llegar a dicha meta.

Muchas gracias.

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Julio 22, 2002

 

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