Inicio

Quienes Somos

Contactenos

Buscar Revista

Secciones

Indice Artículos

Editoriales

Enf. Latinoamérica

Gerencia En Acción

Literatura

Negocios

Mujer y Negocios

Tecno-Lógica

Naturalmente

Socio-Política

Revistas Previas

Arte

Medios Del Mundo

Tertulias

English

English Home

Contact Us

Article Archive

Political Issues

Social Issues

Economic Issues

General Articles

The Other Side

Origin

Poetry & Song

 

   

Economía Social de Mercado: Un modelo para  Latinoamérica

Wolf Poulet

Publicado en Perfiles Liberales, No. 68, Marzo 1998, México.

INTER-FORUM reproduce este artículo por considerarlo con actualidad en el marco del proceso electoral de México y las coyunturas políticas de la República Dominicana.

Reproducido con autorización del autor


L
a muerte reciente de un destacado político de República Dominicana no significó sólo la pérdida lamentable de un apreciado ser humano, admirado hasta por sus contrarios políticos, sino que hizo evidente el hecho de que los líderes políticos reconocidos representan en sí mismos un programa político. Después de su lamentable ida se origina un vacío político, que podrá ser llenado de nuevo con la aparición de un (o una) nuevo(a) líder. La transición de un pujante país hacia el siglo XXI exige, sin embargo, algo más que el carisma de personalidades dirigentes: se trata de un programa político básico, de la aplicación de una teoría económica, que en la época de los cambios rápidos y radicales de la economía mundial sirva de marco para las reformas y cambios sociales que deben hacerse, si es que la política nacional como un todo debe servir para realizar mejorías apreciables de las condiciones de vida de la gente.

Después del fracaso del modelo idealista del “socialismo científico” en un frente amplio, sólo quedan vigentes las distintas variantes del capitalismo en el centro de los acontecimientos. Hoy en día se distinguen tres tipos de capitalismo:

  • El anglosajón/norteaméricano

  • El asiático, y

  • El capitalismo “Renano”.

Entre los representantes de este último se encuentran los países de Europa central y del norte, por ej. Francia, Alemania, Holanda y los países escandinavos. 

Cada país europeo ha desarrollado su forma particular de capitalismo “renano”. Su característica principal y distintiva es siempre la búsqueda consciente de una conciliación entre los principios del mercado libre con la mayor igualdad social posible entre todos los ciudadanos. El modelo económico se llama “economía social de mercado”; se apoya en un Estado fuerte, que se ocupa de imponer la seguridad jurídica y su control, y en caso dado de respaldar las sanciones, pero que también al mismo tiempo muestra una notoria abstinencia del Estado (o sea de sus funcionarios) en inmiscuirse en las actividades del mercado libre. En el mercado libre de un país, de una región, de una parte de la tierra o inclusive a nivel mundial no son determinantes el reglamento estatal sobre cuánto hay que pagar por un producto o un servicio, sino la oferta y la demanda. Los derechos de propiedad garantizados y las reglas de competencia protegidas por el Estado a través de tribunales independientes garantizan muy pronto que el grupo más importante de personas dentro de la economía social de mercado, o sea los consumidores, disfrute de sus ventajas. En Alemania, luego de la privatización de la compañía estatal de teléfonos, se ha desatado una competencia de tarifas con ofertantes del exterior que ha conducido a una reducción de los costos telefónicos de entre un 40 y 70%, y los precios siguen bajando. Al mismo tiempo se han producido inversiones extranjeras por millardos de dólares en el negocio telefónico, creándose una gran cantidad de puestos de trabajo.

En la “economía social de mercado” cada ciudadano puede organizarse por sí mismo, repartir sus esfuerzos personales, sus gastos e inversiones según su voluntad y dar vida a sus aptitudes creativas. Las experiencias en Europa han demostrado claramente que sólo se pueden crear nuevas fuentes de empleo cuando se promueve la actividad empresarial en todos los niveles (grande, mediana, pequeña y micro-empresa). Con las campañas de corte socialista y populista de asignaciones de cuotas de mercado no se presentan nuevos empleos, a menos que se quiera volver de nuevo al sistema de los grandes combinados, característicos del mundo de trabajo soviético. En este caso, la producción se mantiene bajo las reglas de una economía de guerra, con garantía de muchos puestos de trabajo, pero con la imposibilidad característica de estos conglomerados elefantiásicos de adaptarse al ritmo cambiante y rápido del mercado libre.

Los nuevos puestos de trabajo conducen a mediano y largo plazo a un aumento del ingreso de las masas. La pobreza no se elimina con aportes ocasionales de dinero y bienes; estas acciones populistas sólo la perpetúan.

El factor social del “capitalismo renano” consiste en que sólo reciben ayuda aquellos que no pueden ayudarse por sí mismos, como por Ej. los ancianos, los enfermos, las familias con muchos niños, las madres solteras, etc. El Estado debe, además, tomar medidas para facilitar una mejor planificación individual del ascenso social. Además, el Estado debe fijar medidas de protección y control de los puestos de trabajo y ocuparse de la reintegración al trabajo de los desocupados. El hecho de que en Alemania la economía social de mercado haya degenerado hacia un Estado benefactor no contradice estas afirmaciones. El Estado benefactor total ha llegado al fin de sus posibilidades, y ya se hacen esfuerzos de nuevo por regresar a la economía social de mercado.       

Un Estado con economía social de mercado está en condiciones de cumplir su misión de protección de los necesitados, pues en base al florecimiento de la economía dispone de suficientes ingresos impositivos. El nivel de la cuota de impuestos es un tema de continua discusión política interna: si los impuestos son muy bajos, el Estado no puede cumplir sus tareas generales y sociales, y si los impuestos son muy altos, se estimula la evasión y muchas empresas trasladan sus medios de producción y e inversiones a otros países.

La economía social de mercado exige al Estado, por lo tanto, una estrecha cooperación con la industria y con los sindicatos, para poder apoyar en la medida justa los requerimientos de ambos “partners” sociales.

Precisamente en países como la República Dominicana, que se encuentran en un proceso de crecimiento económico –gracias a la política económica en principio liberal del Gobierno del Presidente Leonel  Fernández- se requiere un modelo económico jurídicamente regulado y públicamente aceptable, que permita un crecimiento económico sostenible y que a su vez responda más que ahora a las necesidades sociales del país. No nos cansamos de repetir: la economía social de mercado necesita un Estado poderoso, que regule y controle los procesos de desarrollo social y legal de manera imparcial. Esto incluye, entre otros, una tropa policial bien pagada y altamente efectiva, que motivada por su espíritu ético institucional no sea complaciente ante los desmanes de los ricos y poderosos, sino que sirva a los justos intereses del orden público y de la justicia. También aquí ya se notan las primeras medidas reformadoras del Gobierno.

En el marco de la llamada discusión sobre la globalización, los expertos económicos han comprobado que en los países jóvenes en crecimiento corren juntos las reformas económicas, la seguridad jurídica y el crecimiento económico. Dicho de otra manera: quién hace algo por la seguridad jurídica de su país, hace una contribución indispensable para la erradicación de la pobreza. Esta es una tarea para todas las élites de la República Dominicana –un país con tanta riqueza en sus seres humanos, en recursos naturales y paisajes tan bellos. La República Dominicana podría integrarse a las beneficiosas corrientes de la economía mundial de mercado, convirtiéndose en un pujante país modelo, en el cual podría ser derrotado el enemigo principal, que es la pobreza.

La Fundación Friedrich Naumann apoyará, en ese sentido, a una de las instituciones más capaces del país –a la Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) con un orador experto de Alemania quien, con motivo de un seminario de la FINJUS el 19/20 de junio en Santo Domingo, hablará sobre las “Condiciones Jurídicas, marco en un mercado libre”.

La economía social de mercado, la reconciliación del mercado con la igualdad social, es seguro una teoría económica apropiada para todos los países en vías de desarrollo y que quieren encontrar una vía para una justa distribución de la riqueza. Los requerimientos fundamentales para su implantación son, sin excepción:

  • Protección de la propiedad privada

  • Libre competencia, garantizada por el Estado

  • Igualdad ante la Ley garantizada por el Estado, o sea, seguridad jurídica.

Si las instituciones estatales y la clase dominante reaccionan ante las necesidades de los débiles y necesitados, se impondrán la paz social y el crecimiento económico, alcanzando una cima cada vez más elevada. En una economía social de mercado ninguna persona que pueda trabajar debería recibir su comida gratis, pero cualquier miembro de la comunidad que lo requiera debería recibir ayuda, de manera no humillante. El modelo apto para este orden económico es la economía social de mercado. Sólo hay que implantarla.

E-Mail: *

Comentarios: *

Subir

Junio 24, 2003
 

Los artículos o contenidos de este Sito Web NO pueden ser reproducidos total o parcialmente sin previa autorización escrita del autor y/o Revistainterforum.com ® Copyright 2000-2009
Latin America Consulting & Communications LLC (LACC)

 The Contents of the site are intellectual Property of Revistainterforum.com ® Copyright 2000-2009 and or the the author.   Reproduction in part or whole of any of this material without written permission constitutes a violation of the law.
Latin America Consulting & Communications LLC (LACC)