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En
el 2001 se cifraba la mano de obra agrícola
mundial en 1.240 millones de personas, es decir, en alrededor del 45% de la
población activa mundial.
Asia reúne a casi el 80% de la mano de obra agrícola total mundial,
seguida de África, con un 14%. China y la India reúnen a más del 60% de
esta población.
La mano de obra agrícola aumenta hoy más deprisa en el África
subsahariana (1,9% al año), seguida de Asia meridional (1,5%) y el Oriente
Medio y África del Norte (0,8%). En las demás regiones, el crecimiento es
o insignificante (0,1% en América Latina) o negativo (-3% en América del
Norte y Europa occidental).
En
los 15 ó 20 próximos años, la proporción de la población económicamente
activa en la agricultura se mantendrá por encima de un 47% en el África
subsahariana y en el Asia meridional y oriental. Disminuirá hasta un 23% en
el Oriente Medio y África del Norte, un 17% en América Latina y el Caribe,
y a menos del 10% en Europa.
En
América del Norte apenas superará el 1%.
En
la distribución regional de la población económicamente activa del sector
agrícola, la parte correspondiente a Asia es la más importante, pues
constituye casi el 80 por ciento del total mundial; a continuación siguen
África (14,3 por ciento), América Latina (3,6 por ciento) y el resto del
mundo (3,7 por ciento).
En sólo dos países, China y la India, se encuentra la mayor concentración
de mano de obra agrícola del mundo, pues ésta representa más del 60 por
ciento del total mundial y 78 por ciento del total de Asia. Nigeria tiene el
mayor número de trabajadores agrícolas de África, con 17, 5 por ciento
del total regional y 2,5 por ciento del total mundial.
Además
de percibir bajos salarios, los trabajadores agrícolas suelen ser
subempleados, pues sólo trabajan en promedio 175 días al año, y están,
pues, desocupados durante cerca de un tercio del año laboral, con escasos
ingresos para subsistir durante dichos períodos de desempleo. Cuando
trabajan, las jornadas suelen ser largas, hasta 45 o incluso más horas
semanales.
Europa:
La Política Agrícola Común (P.A.C.)
Europa
ha modificado su Política Agrícola Común (PAC), a partir de abril del
1999.
La aplicación de la reforma beneficiará tanto a los agricultores, los
consumidores, al sector agroindustrial y al medio ambiente como a la economía
de la UE en general.
En la reforma de la PAC, las prioridades de la Comisión Europea han sido
garantizar una mayor competitividad de la agricultura europea en los
mercados tanto comunitarios como mundiales, lograr una agricultura más
respetuosa del medio ambiente y proteger el medio de vida de los
agricultores.
Estas
prioridades se mantienen plenamente en el conjunto de medidas. La reforma de
la PAC constituye un paso adelante hacia un régimen de ayudas destinadas a
las personas en vez de a los productos y la indemnización de los
agricultores no sólo en función de la producción sino también por lo que
aportan a la sociedad, concretamente como guardianes del campo.
Es
evidente que, según indican las tendencias históricas a largo plazo, la
agricultura no podrá preservar por sí sola las zonas rurales de forma
permanente, ya sea desde el punto de vista económico, o en términos de
mantenimiento de la población rural.
Este
acuerdo reforzará de hecho la preferencia comunitaria en numerosos ámbitos,
garantizando de este modo que el 90% de la producción de los agricultores
de la UE siga teniendo un acceso prioritario al mercado de consumidores más
lucrativo del mundo, y permitiendo al mismo tiempo a los agricultores
ampliar y diversificar su producción y aprovechar nuevas oportunidades
fuera del mercado comunitario.
Política
de desarrollo rural
La
nueva política de desarrollo rural contribuirá a establecer un marco
coherente y sostenible para el futuro de las zonas rurales europeas.
La
nueva política se rige por un enfoque integrado y multisectorial del
desarrollo rural. Por un lado, reconoce que la agricultura desempeña una
serie de funciones entre las que figura la conservación del patrimonio
rural. Por otro lado, admite que la creación de fuentes alternativas de
ingresos debe formar parte integrante de la política de desarrollo rural.
Una
de las principales innovaciones es la integración de una serie de medidas
de desarrollo rural en un paquete único y coherente que preste apoyo a
todas las zonas rurales, principalmente, de 3 maneras:
Creación
de un sector agrícola y forestal más pujante. Las principales medidas se
refieren a la modernización de las explotaciones agrícolas y a la
transformación y comercialización de productos agrícolas de calidad. Además,
la viabilidad de las explotaciones agrícolas se incrementará a través de
medidas en favor de la instalación de jóvenes agricultores y de mejora de
las condiciones que propicien la jubilación anticipada de la actividad agrícola.
El sector forestal se reconoce por primera vez como elemento clave del
desarrollo rural, estableciéndose una nueva medida de ayuda al sector
cuando éste desempeñe una función ecológica.
Aumento
de la competitividad de las zonas rurales. Los principales objetivos son, en
este caso, el apoyo a la calidad de vida de la comunidad rural y el fomento
de la diversificación hacia nuevas actividades. Las medidas están diseñadas
para crear fuentes alternativas de ingresos y empleo para los agricultores,
su familia y, en términos generales, para la comunidad rural.
Conservación
del medio ambiente y del incomparable patrimonio rural europeo. Las medidas
agroambientales fomentarán los métodos de explotación agrícola
respetuosos del medio ambiente y constituirán además el único elemento
obligatorio de la nueva generación de programas de desarrollo rural y, por
lo tanto, un paso decisivo hacia el reconocimiento del papel multifuncional
de la agricultura. Una de las medidas adicionales que contribuirá a una
mayor integración de la dimensión medioambiental en la PAC consistirá en
la ampliación de las indemnizaciones compensatorias, tradicionalmente
concedidas a la agricultura de las zonas menos favorecidas, a aquellas zonas
en las que la actividad agrícola está limitada por dificultades
medioambientales específicas.
Los
principios que rigen la nueva política de desarrollo rural son la
descentralización de las responsabilidades y la flexibilidad. Corresponde a
los Estados miembros presentar propuestas para los programas de desarrollo
rural, a un nivel geográfico adecuado. De acuerdo con sus necesidades y
prioridades específicas, los Estados miembros pueden utilizar una serie de
medidas de desarrollo rural que figuran en un reglamento. Éste representa
un importante paso hacia la simplificación de la normativa europea, ya que
un solo texto substituye a los nueve reglamentos anteriormente vigentes.
La
Agricultura en Europa del Este
En
términos de superficie, de aportación al PIB y, especialmente, de proporción
de la población activa, la agricultura sigue siendo relativamente más
importante en los (10 Países de Europa del Este) PECO, que en la Unión
europea (UE). Sólo en la República Checa, Eslovaquia y Eslovenia tiene la
agricultura un tamaño relativo comparable a la media de la Unión Europea
(UE).
Producción
agrícola
Tras
una clara disminución del volumen de la producción agrícola en los
primeros años de la transición, en los últimos tiempos parece que se ha
conseguido cierta estabilización en la mayoría de los PECO.
Agricultura
y comercio de productos alimentarios
La
mayoría de PECO, salvo Hungría y Bulgaria, son o han llegado a ser
importadores netos de productos alimentarios en los últimos años. Los
mayores exportadores en términos de valor son Polonia, Hungría y la República
Checa. Polonia y la República Checa son también grandes importadores.
La UE también es importante como destino de las exportaciones,
especialmente para los países de vocación más exportadora, como Hungría,
Polonia, la República Checa y Bulgaria, que envían a la UE entre el 30 y
el 40% de sus exportaciones agroalimentarias, aunque también a este
respecto se ha producido cierta diversificación desde 1995.
Desarrollo
rural
En
varios PECO se ha observado un flujo migratorio neto hacia el campo al
empeorar las condiciones económicas generales durante la transición,
momento en que la agricultura servía de colchón porque permitía a la
población vivir de sus parcelas de tierra en sus pueblos de origen y
complementar otras fuentes de ingresos, como las pensiones de jubilación.
El subempleo y el paro encubierto en combinación con la agricultura de
subsistencia constituirán en el futuro grandes problemas para el desarrollo
equilibrado de las economías rurales.
Políticas agrícola y rural
En
los PECO se aplica una amplia gama de instrumentos de ayuda, desde
sostenimiento de los precios de mercado y varios tipos de pagos directos
hasta subvenciones para la adquisición de insumos, ayudas a la inversión y
exenciones fiscales.
Los cambios en el sostenimiento de los precios, la evolución del mercado
mundial y cierta recuperación de la demanda interna han permitido que
aumenten los precios pagados a los productores, de forma algo más acusada
en relación con los productos vegetales que con los productos animales. A
lo largo del tiempo, tiende a disminuir la diferencia de precios en la
explotación respecto a la UE.
Conclusión y perspectivas
En
general, han ido aumentando las ayudas a la agricultura en forma de protección
aduanera, intervención en el mercado y ayuda estructural. Los precios en la
explotación han subido, especialmente en el caso de los productos
vegetales. La diferencia de precios entre los PECO y la UE en el caso de los
cereales, carne de porcino y aves de corral ha disminuido considerablemente
y cabe esperar que desaparezca si se aplican los planes de reforma de la PAC
contenidos en la Agenda 2000 de la UE.
Las
perspectivas respecto a los principales productos muestran la posibilidad de
que los PECO aumenten en cierta medida el excedente de su producción de
cereales, oleaginosas y carne de porcino hasta el año 2003. La exportación
de estos excedentes tendría que hacerse en su mayor parte a precios del
mercado mundial. El tradicional excedente de productos lácteos se reduciría
en cierta medida y la región sería más o menos autosuficiente en cuanto a
carne de vacuno y aves de corral.
La
Agricultura en África
África
es un continente agrícola. La mayoría de los países dependen de la
agricultura para el consumo nacional y algunos exportan varios artículos,
especialmente a Europa.
Desde
hace varios años (1992), los países africanos han constituido el PROGRAMA AGRÍCOLA
COMÚN DE ÁFRICA (PACA), como un instrumento de cooperación e integración
agrícola, según lo establece el Artículo 46 del Tratado para crear la
Comunidad Económica Africana (CEA).
El
Tratado establece que el PACA es el motor para cooperar en la vía del
desarrollo de la agricultura, la selvicultura, la crianza y la pesca, con el
objetivo de asegurar: la seguridad alimentaria, el crecimiento de la
producción y la productividad de la agricultura, de la crianza, la pesca y
los recursos forestales, así como mejorar las condiciones de trabajo y la
creación de empleos en las zonas rurales.
También la valorización de productos agrícolas para la transformación,
en las mismas localidades, de productos de origen vegetal y animal; y la
protección de productos de exportación para el mercado internacional.
Sin
embargo, las guerras civiles, las prolongadas sequías han sido factores
importantes, que han impedido que el PACA se haya concretizado en una
realidad.
El crecimiento de la población va más rápido que el crecimiento de
alimentos. La tasa de crecimiento de la población es alrededor del 3%
anual, y la creación de nuevos puestos de trabajo en la agricultura es
insuficiente; a esto debemos agregar que en África la agricultura es de
poca productividad.
Otro
problema es la situación de malnutrición en que viven millones de
personas, y en el orden económico la devaluación de la moneda,
especialmente en franco CFA , ha traído muchos problemas a diversos países,
que no tienen capacidad para la importación de alimentos de primera
necesidad.
Con
muchas dificultades internas y externas, África se encamina en busca de
soluciones a los problemas agrícolas, que son los fundamentales para el
desarrollo humano y de los países de ese continente.
En
muchos países africanos todavía las mejores tierras están en poder de los
antiguos colonizadores, y no se ha realizado una Reforma Agraria, que
reparta equitativamente la tierra para las personas que la trabajan.
Agricultura
en América Latina
América
Latina aún tiene profundas raíces en la agricultura. Un 25 por ciento de
su población trabaja en el campo o en la agroindustria, los productos agrícolas
siguen cosechando una gran porción de los ingresos por exportaciones de la
región, y el sector ha demostrado ser un motor de crecimiento confiable.
Las perspectivas latinoamericanas de lograr un
crecimiento económico sostenido y niveles de vida más altos descansan en
gran medida en su capacidad de exportar más productos agrícolas a los
mercados mundiales y de aumentar la productividad del campo. Pero la
capacidad de la región para incrementar sus exportaciones sigue topando con
serios obstáculos que se levantan más allá de sus costas, específicamente
las barreras al libre comercio erigidas por los países industrializados.
Las trabas al intercambio de estas mercancías son numerosas. Impuestos a
las exportaciones y subsidios; las compras, acopio y comercialización
realizados por gobiernos; trámites aduaneros complejos, requisitos de
licencias, aranceles, cupos, precios políticos, tasas de cambio
discriminatorias y restricciones sanitarias y fitosanitarias sin fundamentos
científicos.
En
contraste, desde mediados de la década pasada los países latinoamericanos,
con muy contadas excepciones, unilateralmente han reducido aranceles
aduaneros y otras barreras comerciales, han eliminado impuestos a la
exportación y han acotado o incluso anulado el papel desempeñado por entes
estatales como las juntas nacionales de granos.
América
Latina está en una posición ideal para aprovechar esos cambios y está
redescubriendo sus enormes ventajas comparativas en agricultura: grandes
reservas de tierra arable, un moderado crecimiento demográfico y gran
potencial para aumentar el rendimiento. Abonada por nuevas inversiones y la
aplicación de tecnologías modernas, la producción agrícola de la región
está rindiendo algunos de los mayores progresos.
De
lograrse estas metas, la agricultura seguirá siendo punto de apoyo del
desarrollo de la región hasta bien avanzado el presente milenio, si se
crean empleos, se respetan los derechos y libertades de los trabajadores y
mejorando la calidad de vida y de trabajo para los trabajadores del campo
Últimamente
los problemas provocados por el fenómeno "El Niño", los ciclones
y huracanes, en especial el "Mitch", han hecho mucho daños en las
zonas agrícolas de América Latina.
Los
Organismos Genéticamente Manipulados (O.G.M.)
En
la actualidad el mundo agrícola está invadido por los Organismos Genéticamente
Manipulados (O.G.M.), que es la modificación de la genética, creada
artificialmente, en un vegetal o animal.
Por
una parte, se "fabrican" plantas que resisten mejor a los
pesticidas, a los insectos, y se conservan por largo tiempo, pero por la
otra parte, se crean animales que engordan y crecen más rápidamente que
los naturales.
En
algunos países el maíz y la soja, con OGM están autorizados, en pocos países
esta prohibido, pero además no se pueden distinguir, y la Empresas
Multinacionales que comercian esos productos lo mezclan con los naturales.
Aunque
no se puede afirmar que los OGM producen graves enfermedades, porque todavía
este proceso está comenzando, si es seguro que provocan graves alergias.
A partir del 10 de abril del 2000, en muchos países es obligatorio que los
productos que contengan más del 1% de O.G.M. deben indicarlo en las
etiquetas, pero numerosos artículos y productos alimenticios escaparán de
esa reglamentación, pues actualmente están en todos los condimentos,
salsas e ingredientes de productos para el alimento humano.
El
rápido progreso de la biotecnología ha creado problemas con el comercio de
los O.G.M., así como los casos de las "vacas locas" y la dioxina,
en el canal de alimentación humana, que ha provocado serias preocupaciones
en diversos sectores, incluyendo las organizaciones sindicales de
trabajadores.
Junio 10, 2001
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