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La mejor respuesta al terrorismo: "la verdad como artimaña"

Favor poner en "Asunto" el título y autor del artículo

James H. Ottaway, Jr. y Ronald Koven (1)

 

Era de prever: los dictadores y gobernadores autoritarios en el mundo entero usaron el imperativo de combatir el terrorismo tras los espantosos atentados del 11 de septiembre como pretexto para tratar de poner freno a todas las libertades que les impiden ejercer un control total en sus países.

También era de prever que una de las primeras libertades en verse amenazadas fuera la libertad de prensa.

Incluso los gobiernos de grandes democracias como la estadounidense o la británica incitaron a la prensa a no difundir ni publicar los mensajes de Osama bin Laden y de sus colaboradores justificando sus actos.

Estas invitaciones a la autocensura fueron recibidas con satisfacción irónica de la parte de representantes de gobiernos como el de Singapur, veteranos en materia de control de la prensa. El delegado de Singapur ante la ONU elogió el ejercicio por parte de la Casa Blanca de lo que él calificó de "una censura saludable y orientada", tras un llamado lanzado el 10 de octubre por el Asesor en Seguridad Nacional, Condoleeza Rice, para que los canales de televisión estadounidenses no transmitieran las declaraciones de Osama bin Laden. El diario The Washington Post citó en su nota editorial a un reportero ruso, quien preguntó al Presidente George W. Bush "por qué seguía expresando su inquietud ante la libertad de los medios en Rusia, cuando él mismo estaba intentando limitar la libre circulación de información."

Las presiones sufridas por la prensa después del 11 de septiembre prueban una vez más que prácticamente cualquier gobierno, dadas las circunstancias, intentará limitar la libertad de expresión a partir del momento en que es contraria a sus intereses, incluso a expensas de su propia credibilidad.

Este tipo de control sobre la prensa resulta contraproducente. Según la creencia democrática, los ciudadanos deben estar informados, aun tratándose de realidades desagradables, para poder emitir juicios ponderados.

El gobierno Talibán de Afganistán, aliado de bin Laden, mostró hasta qué punto temía el periodismo independiente al prohibir el acceso a casi todos los corresponsales extranjeros y al arrestar y lanzar amenazas graves a los periodistas que penetraban en zonas controladas.

Nosotros creemos que los ciudadanos tenían que ver y escuchar todas las declaraciones y sermones de Osama bin Laden. Y lo mismo se aplica a los dictadores en el poder. Al exponerlos a la luz del día, la prensa libre revela su verdadera identidad e irracionalidad.

Esto lleva además a una confrontación de ideas, opiniones y hechos en un debate público abierto. Como siempre, el remedio más eficaz contra los malos discursos es la multiplicidad de discursos.

La mayor parte de la prensa democrática mundial reaccionó ante las presiones surgidas después del 11 de septiembre con manifestaciones enérgicas de independencia. En la nota editorial del 12 de octubre, el Los Angeles Times escribió: "Por más riesgos que represente una prensa libre, es aún más peligroso intentar silenciar los medios informativos. La información es lo que permite a la gente tomar decisiones sólidas."

El 21 de septiembre, el Comité de Coordinación de Organizaciones por la Libertad de Prensa, compuesto de nueve miembros, presentó una moción: "Para vencer el mal que representa el terrorismo, lo mejor es exponerlo abiertamente en público. La censura, las restricciones de acceso a los periodistas y las limitaciones impuestas al contenido informativo pueden interferir con esta necesaria exposición pública."
Ante el pedido del director de comunicaciones del Primer Ministro Tony Blair, Alistair Campbell, de no transmitir las declaraciones de bin Laden, los tres principales canales de televisión británicos respondieron que mantendrían su independencia en materia de criterios editoriales. Richard Sambrook, director de información de la BBC, recordó que el gobierno británico ya quedó en ridículo cuando la ex Primera Ministra Margaret Thatcher impuso reglas contra la transmisión en directo de declaraciones hechas por portavoces del IRA. Los presentadores burlaron la censura al llamar a actores para que leyeran las palabras de los militantes, haciéndolos corresponder con imágenes de los oradores originales.

Parecería que la Administración de Bush aprendió algunas lecciones tras haber sufrido el rechazo del primer mandatario del Emirato Árabe de Qatar, donde se halla la red independiente de televisión por satélite en lengua Árabe al-Jazeera. El Departamento de Estado de los EE.UU. le pidió al Emir que presionara a la compañía para que cesara de difundir las declaraciones de bin Laden bajo forma de primicias. Tras la negativa del Emir, la Administración estadounidense concibió una solución mejor. Hizo pública su condena de toda idea nefasta, presentándola ante los televidentes árabes por intermedio de personajes prestigiosos, tales como Condoleeza Rice y personalidades diplomáticas que hablaban el árabe, quienes daban a conocer la versión estadounidense de los hechos.

No sólo la prensa ha expresado su inquietud con respecto a las limitaciones impuestas a la libertad de prensa. El 20 de octubre, el Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, se dirigió al Consejo Ejecutivo del Instituto Internacional de Prensa para recalcar la necesidad de dejar de usar la campaña contra el terrorismo internacional como pretexto para limitar la libertad de prensa y de expresión:

"Lo que me preocupa es que la libertad de expresión, la libertad de los medios informativos y los procesos democráticos corren el peligro de encontrarse en medio de un fuego cruzado entre el terrorismo transnacional y la búsqueda de seguridad. El contexto en el cual se formuló la Constitución de la UNESCO permite sacar algunas lecciones útiles en este sentido. Los fundadores de la UNESCO reconocieron que el nazismo había transformado los medios informativos en un instrumento de control político, de ideología racista y de incitación al odio. Pusieron una fe entera en la libertad de expresión sin restricciones y en la libre circulación de la información. En efecto, los fundadores de la UNESCO estaban convencidos de que estas libertades son, a largo plazo, el mejor baluarte contra el racismo y los prejuicios...

"Rechazo enérgicamente la idea de que, para tener seguridad, debemos sacrificar nuestras libertades. El temor provocado por las amenazas terroristas puede originar leyes y reglamentaciones contrarias a los mismos derechos y libertades que la campaña antiterrorista pretende defender."

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1) El Comité Mundial por la Libertad de Prensa (WPFC), que comprende 44 organizaciones afiliadas en seis continentes, está en la vanguardia de la lucha por la libertad de prensa en el mundo. El WPFC hace hincapié en cuestiones de supervisión y de coordinación, defiende vigorosamente los principios de la libertad de prensa y sostiene programas de asistencia práctica. James H. Ottaway, Jr. es Presidente del WPFC, y Ronald Koven es el Representante Europeo.

Mayo 6, 2002

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