Inicio

Quienes Somos

Contactenos

Buscar Revista

Secciones

Indice Artículos

Editoriales

Enf. Latinoamérica

Gerencia En Acción

Literatura

Negocios

Mujer y Negocios

Tecno-Lógica

Naturalmente

Socio-Política

Revistas Previas

Arte

Medios Del Mundo

Tertulias

English

English Home

Contact Us

Article Archive

Political Issues

Social Issues

Economic Issues

General Articles

The Other Side

Origin

Poetry & Song

 

 

Delegación, una de las claves del éxito

Lic. Genaro D. Salom

La transferencia de mando y la delegación de poder se complementan siendo dos elementos vitales para que una empresa pueda crecer y desarrollarse robustamente.   Al mismo tiempo son, para muchos directivos, el área más difícil de conquistar, esto obviamente, aplica igualmente a los Estados y gobiernos.

Una empresa no puede prosperar y crecer sin una cultura sólida fundamentada en la transferencia de poderes y delegación de funciones.   El logro de este objetivo es uno de los más complejos retos para cualquier emprendimiento, quizás él más difícil. 

El transferir poderes y/o delegar tiene un costo perceptible y psicológico.  El tangible se refiere no solo a la búsqueda e inversión en los RRHH capacitados, también hay que tomar en consideración los errores que estos van a cometer en el proceso de acoplamiento y aprendizaje.  El aspecto psicológico es, en muchos casos, el más gravoso y duro de superar.  Los empresarios, por norma, primero son lideres y segundo apremian él “sentirse en control total”.  Por consiguiente, obvian que no existe control total y que él aprender a delegar es la clave del éxito empresarial y personal.

¿Qué envuelve la transferencia de poderes y la delegación?

Entender y aplicar cuatro conceptos básicos es un buen empezar:

Desaprender los modelos paternalistas y conceptos anticuados de negocios de familia.

 Una empresa es una entidad “viva”, un ente aparte, un hijo o hija que hay que criar.  Esto significa que durante las etapas iniciales (corto y mediano plazo) de sacrificio y cuidado debemos entender que llegará un momento en que la entidad comenzará su etapa de pubertad y que va ha convertirse en un ente “independiente”, no necesitará más de nuestra ayuda directa.  Al igual que nuestros hijos, los negocios son una inversión para el futuro, requieren un esfuerzo y sacrificio, no somos dueños de ellos, simplemente somos un instrumento que moldea y enseña para que cuando sean libres y adultos puedan devolvernos la inversión.  No hay gran diferencia, pues, entre los hijos o hijas y los negocios.

Entender y suscribirse a la idea que al delegar o transferir poder la otra parte va a cometer errores y/o lo que nosotros pudiésemos entender como desliz.

     Un ejecutivo toma más o menos 100 decisiones diarias. Si esta acertado en el 60% se puede decir que esta “delante de la bola” (ahead of the game).  Entonces, lógicamente debemos esperar un margen de error por parte de la persona que designemos y aceptar que, de hecho va a desacertar en ocasiones.  Tomemos en cuenta que lo que pudiésemos considerar como error quizás no lo sea, erramos a diario.  Por lo tanto, una idea nueva o una acción puede ser certera aunque entendamos que sea equivocada, inoportuna o descabellada.  Esto significa, que “necesitamos flexibilidad mental” para poder escalar la montaña de la delegación objetiva.

Estar íntegramente consientes que la competencia es lo más saludable y beneficioso que pudiésemos desear.

     En los deportes “no se juega sucio”, se practica como principio fundamental “la buena conducta deportiva” (Good Sportmanship).  Cuando deleguemos o hagamos transferencia de poderes, seamos suficientemente inteligentes para no cortarle la cabeza a quien queremos darle poder.  Esto pasa con frecuencia y a veces no nos percatamos que lo estamos perpetrando.  Si no fuese así no hubiese Paternalismo o dictaduras, no es verdad?

     Mientras más nos tratemos de proteger menos vamos a lograr.  No digo que no debemos ser cautelosos o que no reaccionemos para defender nuestros intereses.  Estoy planteando que la filosofía paternalista o dictatorial jamás conllevo a nadie a nada y el que no sabe jugar limpio y ser buen perdedor nunca ganará.

No pedir a nadie lo que nosotros no podemos hacer.

     Una regla cardinal.  El demandar de otra persona lo que nosotros no somos capaces de realizar es un fallo ético y de procedimiento empresarial.  Debemos primero estar en capacidad de ejecución y en control antes de poder ejercitar la delegación.  Como empresarios solo respondemos a nosotros mismos, por ende, la auto-reflexión y la sabiduría de lo que somos capaces de hacer o tolerar es un factor a conquistar previo a desarrollar el arte de delegar.

La inevitable globalización y rápida evolución comercial dicta un cambio radical de ópticas y métodos.   Nos lleva en un proceso lógico y acelerado a la liberación de los mercados, la "bienvenida de la competencia", la erradicación de las empresas paternalistas, la ética y transparencia empresarial y a un cambio radical de mentalidad.   Los empresarios y gobiernos más exitosos han tenido la capacidad de poder transferir y delegar éticamente los poderes, permitiendo que lo que ellos empezaron lo terminen otros.  Es precisamente ahí donde se encuentra el éxito empresarial, social y personal.

E-Mail: *

Comentarios: *

Subir

Julio 22, 2002

Los artículos o contenidos de este Sito Web NO pueden ser reproducidos total o parcialmente sin previa autorización escrita del autor y/o Revistainterforum.com ® Copyright 2000-2009
Latin America Consulting & Communications LLC (LACC)

 The Contents of the site are intellectual Property of Revistainterforum.com ® Copyright 2000-2009 and or the the author.   Reproduction in part or whole of any of this material without written permission constitutes a violation of the law.
Latin America Consulting & Communications LLC (LACC)