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Para
que una empresa, economía o sociedad
pueda
desarrollarse y crecer saludablemente necesita
poseer
un sólido sistema que proteja cabalmente al consumidor.
La ausencia de dicho conlleva a la obstrucción económica de múltiples
sectores, y especialmente el de las micro, pequeñas y medianas empresas.
El
abuso indiscriminado del pueblo es uno de los catalíticos que necesita la
corrupción para sobrevivir y mantener los monopolios, grupos de interés
y/o un poder estatal represivo
subyugando al pueblo.
¿Qué
son los Derechos del Consumidor?
Los
derechos del consumidor son, de hecho, parte de los derechos humanos.
Se basan en el entendimiento por parte de los ciudadanos, los
gobiernos y las empresas de que el cliente o consumidor debe y tiene que ser
protegido tanto por el estado, como por las empresas.
Existen
dos formas de adaptación y una es simbiótica de la otra.
La primera es la legislación por parte del estado que regule y
proteja a los consumidores. La
segunda es la política o cultura individual de la empresa con la conciencia
que el “cliente
siempre esta correcto”
y
que por defecto implemente reglamentaciones internas para la protección y
satisfacción del consumidor y sus empleados.
En
cuanto al Estado y los derechos del consumidor.
En
este tenor podemos aseverar que un Estado que:
-
No
provea los servicios básicos como agua, salud, energía eléctrica,
educación, seguridad social, protección y seguridad ciudadana, entre
otros;
No
puede de ninguna manera tener en mente, mucho menos velar por los Derechos
del Consumidor.
Muy
al contrario, este tipo de “Estado” hará todo
lo
posible por no implementar o hacer cumplir la legislación necesaria en
ninguna de las áreas mencionadas. Opta, sin embargo, por mantener al pueblo
ignorante. Este ilícito
recurso es la única manera de mantener el poder por parte de muchos
gobiernos, sus cómplices empresarios y grupos de interés.
Esta
“aberración
de Estado”,
y no “Estado
de derecho”,
es típica y común en la región. Se
abastece de la ignorancia del pueblo, de los “trueques e intercambios”,
de los favores, hace alianzas covertas con empresas nacionales e
internacionales, encubre los monopolios y concientemente violenta y viola
los derechos humanos del pueblo que lo eligió, así abusando también de su
ignorancia.
Por
cuanto, se puede concluir categóricamente que:
-
Primero,
el estado, elegido por la sociedad, es el primer protagonista en el
proceso correctivo y el responsable
absoluto de
la ausencia o deficiencia en cuanto a los Derechos del Consumidor.
-
Tercero,
muchas multinacionales usan esta situación para “legítimamente”
pagar
salarios extremadamente bajos, ofrecer mínima seguridad laboral, evadir
y comportarse al margen de la ética empresarial.
Un buen ejemplo de esta vergonzosa situación son las famosas “Maquiladoras
o Zonas Francas”.
Estas ofrecen salarios, regulaciones laborales y condiciones de
trabajo totalmente indignas, excepto a los ejecutivos de estas empresas.
Algunas llegan al extremo de condicionar la contratación de la
fuerza de trabajo femenina a su posible condición de preñez. (Maquiladoras
en México y otros países no contratan mujeres embarazadas: HRW, 2002)
Las
empresas y los Derechos del Consumidor.
Tomado
en cuenta el papel protagónico del Estado, y considerando la realidad que
impide o dificulta a cualquier empresario con sólidos valores éticos el
lograr él éxito en un entorno de corrupción
generalizada, podemos postular lo siguiente:
-
Por
fuerza mayor no pueden cumplir a cabalidad con sus compromisos, dado a
que los recursos humanos a su disposición no están concientes de
dichos derechos, por lo tanto, no saben satisfacerlos.
-
Multinacionales
con sólidas políticas pro-consumidor se ven forzadas a invertir
grandes sumas de recursos en capacitaciones y adiestramientos con el único
propósito de mantener los estándares de calidad y servicio.
Sin embargo, no pagan los salarios u ofrecen los beneficios que
se le exigen en su país de origen.
Al mismo tiempo, estas aunque una fuente de empleo y capacitación
para la sociedad, son una amenaza para las empresas nacionales y para el
equilibrio económico. Esto
es porque las ganancias no son re invertidas en el país, la mayor parte
salen del país.
Algunas
infracciones y violaciones de los Derechos del Consumidor.
-
La
retención de dineros pagados sujetos a ser acreditados o devueltos, o
sea, el indiscriminado uso del dinero del cliente acumulando intereses
así beneficiando a la empresa sin beneficio alguno o compensación
hacia el consumidor.
Estos
son algunos ejemplos “clásicos” de
abusos comunes en Latinoamérica y el Caribe. Obviamente existen muchos más que no he mencionado.
Y, si es de lugar mencionar que los Derechos del Consumidor no se
limitan a transacciones comerciales entre empresa y cliente, van más allá.
Deben regir cualquier relación comercial, es decir que implica también
las transacciones entre individuos que hagan a las veces de cliente y
suplidor y/ o transacciones privadas entre partes no comerciales.
El “abuso de la buena fe” es
una violación no-solo a los Derechos del Consumidor sino es o debe ser un
crimen, se llama “fraude” y es más
despiadado que un fraude o malversación comercial.
Finalmente,
no puedo evitar el reiterar que: “Nadie puede
reclamar lo que no sabe que posee”.
Por cuanto, el mantener a un pueblo en total ignorancia es un
crimen a la humanidad. La carencia de educación, reglamentación y
legislación pertinente a los “Derechos
del Consumidor” son parte de las “grandes
inequidades” en América Latina y el Caribe.
Abril
1, 2002
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1)
Sahnya
Shulterbrandt Publicaciones
y Desarrollo INTER-FORUM &
PymesDominicanas. Consultora Internacional. Temáticas: Globalización,
ONG's, Mujer, Desarrollo y Conectividad, NTI.
El Lic.
Genaro D. Salom es
Director de Operaciones INTER-FORUM, PymesDominicanas.Com &
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Consultor Internacional de Negocios, especialista en Business
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