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Discurso del Presidente George W. Bush 
sobre el estado de la nación

Favor poner en "Asunto" el título y autor del artículo

Capitolio de los Estados Unidos  
29 de enero de 2002,
Washington, D.C.

 

Muchísimas gracias. Sr. Presidente, Vicepresidente Cheney, miembros del Congreso, distinguidos invitados, conciudadanos:

Al reunirnos esta noche, nuestra nación se encuentra en guerra, nuestra economía está en recesión y el mundo civilizado enfrenta peligros sin precedentes. Sin embargo, el estado de la nación nunca ha sido más sólido.

Nos reunimos por última vez en un momento de conmoción y sufrimiento. Durante cuatro cortos meses, nuestra nación ha consolado a las víctimas, comenzado a reconstruir Nueva York y el Pentágono, formado una gran coalición, capturado arrestado y librado al mundo de miles de terroristas, destruido los campamentos terroristas de Afganistán,  salvado a un pueblo de la hambruna y liberado un país de opresión brutal. 

La bandera estadounidense se ondea nuevamente sobre nuestra embajada en Kabul. Los terroristas que alguna vez ocupaban Afganistán ahora ocupan celdas en la Bahía de Guantánamo.  Y los líderes terroristas que instaron a sus seguidores a que sacrificaran sus vidas están huyendo para salvar las propias.

Estados Unidos y Afganistán ahora son aliados contra el terror. Seremos socios en la reconstrucción de ese país. Y esta noche le damos la bienvenida al distinguido líder interino de un Afganistán liberado: el Presidente Hamid Karzai.

La última vez que nos reunimos en esta cámara, las madres y las hijas de Afganistán estaban cautivas en sus propios hogares, prohibidas de trabajar o ir a la escuela. Hoy las mujeres son libres y son parte del nuevo gobierno de Afganistán. Y le damos la bienvenida a la Ministra de Asuntos de las Mujeres, la Doctora Sima Samar. 

Nuestro progreso es un tributo al espíritu del pueblo afgano, a la determinación de nuestra coalición y al poder de las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Cuando movilicé a nuestras tropas, lo hice con confianza absoluta sobre su valentía y aptitudes. Y esta noche, gracias a ellas, estamos ganado la guerra contra el terror. (Aplauso.) Los hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas han entregado un mensaje claro ahora a todos los enemigos de Estados Unidos: Aún a siete mil millas a la distancia, al otro lado de los océanos y continentes, en las cimas de las montañas y en las cuevas - no escaparán la justicia de esta nación.

Para muchos estadounidenses, estos cuatro meses han traído aflicción y dolor que nunca desaparecerá del todo. Todos los días un bombero retirado regresa a Ground Zero para sentirse más cerca a sus dos hijos que murieron allí. En un monumento en Nueva York, un niñito dejó su pelota de fútbol con una nota a su padre fallecido: "Querido Papi, Por favor, llévate esto al cielo. No quiero jugar fútbol hasta que pueda jugar contigo nuevamente algún día". El mes pasado, en la tumba de su esposo, Michael, un oficial de la CIA y soldado de infantería de la marina quien murió en Mazar-e Sharif, Shannon Spann dijó estas palabras de despedida: "Semper fi, mi amor". Shannon está con nosotros esta noche.

Shannon, le aseguro a usted y a todos los que han perdido a un ser querido, que nuestra causa es justa y que nuestro país nunca se olvidará de la deuda que tenemos con Michael y todos los que dieron sus vidas por la libertad.

Nuestra causa es justa y continúa. Nuestros descubrimientos en Afganistán confirmaron nuestros peores temores y nos mostraron el verdadero alcance de la tarea que tenemos por delante. Hemos visto la profundidad del odio de nuestros enemigos en videos en los que se ríen sobre la pérdida de vidas inocentes. Y la profundidad del odio es equivalente a la locura de la destrucción que conciben. Hemos encontrado diagramas de plantas estadounidense de energía nuclear e instalaciones públicas de agua, instrucciones detalladas sobre cómo hacer armas químicas, mapas de reconocimiento de ciudades estadounidenses y descripciones minuciosas de los lugares de importancia en los Estados Unidos y por todo el mundo.

Lo que encontramos en Afganistán confirma que, lejos de acabar acá, nuestra guerra contra el terror apenas comienza. La mayoría de los 19 hombres que secuestraron aviones el 11 de septiembre fueron entrenados en los campamentos de Afganistán - como lo fueron cientos de miles de otros. Miles de homicidas peligrosos, entrenados en los métodos del asesinato, a menudo respaldados por regímenes al margen de la ley, ahora están dispersos por todo el mundo como bombas vivas de tiempo, listas para estallar sin previo aviso.

Gracias a la labor de los oficiales que velan por el cumplimiento de la ley y los asociados de la coalición, cientos de terroristas han sido arrestados. Sin embargo, decenas de miles de terroristas entrenados aún están en libertad. Estos enemigos ven el mundo entero como un campo de batalla y debemos perseguirlos dondequiera que estén. Siempre que los campos de entrenamiento operen, siempre que las naciones protejan a los terroristas, la libertad está en peligro. Y Estados Unidos y nuestros aliados no deben permitirlo ni lo permitirán.

Nuestra nación continuará firme y paciente y persistente al procurar dos grandes objetivos. Primero, clausuraremos los campamentos terroristas, interrumpiremos los planes de los terroristas y llevaremos a los terroristas ante la justicia. Y segundo, debemos prevenir que los terroristas y los regímenes en busca de armas químicas, biológicas o nucleares amenacen a los Estados Unidos y al mundo.

Nuestras fuerzas armadas han hecho que cesen de operar los campamentos terroristas de Afganistán, pero aún existen campamentos en por lo menos una docena de países. Un submundo terrorista, que incluye a grupos como Hamas, Hezbollah, Islamic Jihad, Jaish-i-Mohammed, opera en junglas y desiertos remotos y se esconde en los centros de las ciudades grandes.

Mientras que la acción militar más visible es en Afganistán, Estados Unidos actúa en otros lugares. Tenemos ahora tropas en las Filipinas ayudando a entrenar a las fuerzas armadas de ese país para que persigan células terroristas que han ejecutado a un estadounidense y aún retienen rehenes. Nuestros soldados, en colaboración con el gobierno bosnio, capturaron a terroristas que tramaban bombardear nuestra embajada. Nuestra marina está patrullando la costa de África para bloquear el envío de armas y el establecimiento de campamentos terroristas en Somalia.

Mi esperanza es que todas las naciones atiendan nuestro llamado y eliminen a los parásitos terroristas que amenazan a nuestros países y a los suyos propios. Muchos países actúan enérgicamente. Pakistán ahora reprime el terror y admiro el fuerte liderazgo del Presidente Musharraf.  Pero algunos gobiernos son temerosos ante el terror. Y que no quepa duda alguna: Si no actúan, Estados Unidos lo hará.

Nuestro segundo objetivo es prevenir que los regímenes que respaldan el terror amenacen a los Estados Unidos o a nuestros amigos y aliados con armas de destrucción masiva.

Algunos de estos regímenes han permanecido bastante callados desde el 11 de septiembre. Pero conocemos su verdadera naturaleza. Corea del Norte es un régimen que está armándose con mísiles y armas de destrucción masiva mientras mata de hambre a sus ciudadanos.

Irán anda enérgicamente tras estas armas y exporta el terror, mientras que unos cuantos que no han sido elegidos reprimen la esperanza de libertad del pueblo iraní.

Iraq continúa ostentando su hostilidad hacia los Estados Unidos y apoyando el terror. El régimen iraquí ha conspirado para desarrollar el ántrax y el gas nervioso y las armas nucleares durante más de una década. Este es un régimen que ya ha utilizado el gas venenoso para asesinar a miles de sus propios ciudadanos, dejando cuerpos de madres apiñados alrededor de sus niños muertos. Este es un régimen que aceptó las inspecciones internacionales, luego expulsó a los inspectores. Este es un régimen que tiene algo que ocultarle al mundo civilizado.

Estados como éstos y sus aliados terroristas constituyen un eje de maldad que se arma para amenazar la paz del mundo. Al procurar conseguir armas de destrucción masiva, estos regímenes posan un peligro grave y creciente. Podrían proporcionar estas armas a los terroristas, darles los medios equivalentes a su odio. Podrían atacar a nuestros aliados o tratar de extorsionar a los Estados Unidos. En cualquiera de estos casos, el precio de la indiferencia podría ser catastrófico.

Colaboraremos estrechamente con nuestra coalición para negar a los terroristas y sus estados patrocinadores los materiales, la tecnología y la pericia para fabricar y transportar armas de destrucción masiva. Desarrollaremos y desplegaremos defensas antimisiles efectivas para proteger a Estados Unidos y a nuestros aliados de ataques repentinos.  Y todos los países deben saberlo: Estados Unidos hará lo que sea necesario para garantizar la seguridad de nuestra nación.

Actuaremos con deliberación, sin embargo el tiempo no está de nuestro lado. No aguardaré los acontecimientos mientras se cierne el peligro. No aguardaré mientras los riesgos se acercan más y más. Estados Unidos de Norteamérica no permitirá que los regímenes más peligrosos del mundo nos amenacen con las armas más destructivas del mundo.

Nuestra guerra contra el terror está bastante comenzada, pero recién se inicia. Esta campaña quizá no concluya durante nuestra guardia, sin embargo debe ser y será librada durante nuestra guardia.

No podemos detenernos antes de tiempo. Si nos detuviéramos ahora - dejando los campamentos del terror intactos y los estados del terror sin chequear - nuestro sentido de seguridad sería falso y temporal. La historia ha llamado a Estados Unidos y a nuestros aliados a la acción y es tanto nuestra responsabilidad como nuestro privilegio librar la lucha de la libertad.

Nuestra primera prioridad siempre debe ser la seguridad de nuestro país y eso se reflejará en el presupuesto que envíe al Congreso. Mi presupuesto apoya tres grandes objetivos para los Estados Unidos: Ganaremos esta guerra, protegeremos nuestro territorio nacional y reactivaremos la economía

El 11 de septiembre hizo relucir lo mejor en los Estados Unidos y lo mejor en este Congreso. Y me uno al pueblo estadounidense en aclamar su unidad y resolución.

Ahora los estadounidenses merecen tener este mismo espíritu encauzado a abordar los problemas aquí en casa. Soy un miembro orgulloso de mi partido - sin embargo, al actuar para ganar la guerra, proteger a nuestro pueblo y crear puestos de trabajo en los Estados Unidos, debemos actuar ante todo no como republicanos, ni como demócratas, sino como estadounidenses.

Cuesta mucho librar esta guerra. Hemos gastado más de mil millones de dólares al mes - más de 30 millones de dólares al día - y debemos estar preparados para operaciones futuras. Afganistán demostró que las costosas armas vencen al enemigo y salvan vidas inocentes y necesitamos más de ellas. Necesitamos reemplazar las aeronaves avejentadas y hacer nuestras fuerzas armadas más ágiles en colocar a nuestras tropas en cualquier lugar del mundo de  manera rápida y segura. Nuestros hombres y mujeres en uniforme merecen las mejores armas, el mejor equipo y el mejor entrenamiento y también merecen otro aumento de sueldo. Mi presupuesto incluye el mayor aumento en gastos de defensa de las dos últimas décadas porque mientras que el precio de la libertad y la seguridad es alto, nunca es demasiado alto. Cueste lo que cueste defender nuestro país, lo pagaremos. 

La siguiente prioridad de mi presupuesto es hacer todo lo posible para proteger a nuestros ciudadanos y fortalecer a nuestra nación contra la amenaza constante de otro ataque. El tiempo y la distancia de los eventos del 11 de septiembre no nos harán más seguros a no ser que actuemos basados en sus lecciones. A Estados Unidos ya no lo protegen más los vastos océanos. Estamos protegidos de un ataque solo por la vigorosa acción en el extranjero y mayor vigilancia en el  país.

Mi presupuesto casi duplica los fondos para una estrategia sostenida de seguridad del territorio nacional, centrada en cuatro áreas clave: bioterrorismo, respuesta a emergencias, seguridad de los aeropuertos y las fronteras y mejor inteligencia. Desarrollaremos vacunas para luchar contra el ántrax y otras enfermedades mortíferas. Aumentaremos el financiamiento para ayudar a los estados y a las comunidades a entrenar y equipar a nuestros heroicos policías y bomberos. Mejoraremos la compilación y el intercambio de datos de inteligencia, expandiremos las patrullas en nuestras fronteras, solidificaremos la seguridad del transporte aéreo y usaremos la tecnología para mantenernos al tanto de las llegadas y salidas de los visitantes a los Estados Unidos. 

La seguridad del territorio nacional hará a Estados Unidos no sólo más fuerte, sino en muchas maneras mejor. Los conocimientos obtenidos de la investigación del bioterrorismo mejorarán la salud pública. Mejores departamentos de policía y de bomberos significarán vecindarios más seguros. La ejecución más estricta de la ley en las fronteras ayudará a luchar contra las drogas ilegales.  Y a medida que el gobierno se esfuerce por proteger más nuestro territorio nacional, Estados Unidos continuará dependiendo en los ojos y los oídos de ciudadanos alerta. Unos cuantos días antes de Navidad, un auxiliar de vuelo de una aerolínea divisó a un pasajero prendiendo un fósforo. La tripulación y los pasajeros rápidamente sojuzgaron al hombre, quien había sido entrenado por al-Qaida y estaba armado con explosivos. La gente en el avión estaba alerta y, como resultado, probablemente salvaron casi 200 vidas. Y esta noche les damos la bienvenida a los auxiliares de vuelo Hermis Moutardier y Christina Jones.

Una vez que hayamos financiado nuestra seguridad nacional y nuestra seguridad del territorio nacional, la gran prioridad final de mi presupuesto es la seguridad económica para el pueblo estadounidense. Para lograr estos grandiosos objetivos nacionales para ganar la guerra, proteger el territorio nacional y revitalizar nuestra economía nuestro presupuesto incurrirá un déficit que será pequeño y a corto plazo, siempre que el Congreso restrinja los gastos y actúe de manera fiscalmente responsable. Tenemos prioridades claras y debemos actuar dentro del país con la misma determinación y resolución que lo hemos hecho en el extranjero:  Prevaleceremos en la guerra y derrotaremos esta recesión.

Los estadounidenses que han perdido sus puestos necesitan nuestra ayuda y yo respaldo extender los beneficios de desempleo y la asistencia directa para la cobertura de la atención médica.  Sin embargo, los trabajadores estadounidense quieren más que cheques de desempleo - quieren un salario fijo. Cuando Estados Unidos trabaja, Estados Unidos prospera, por lo que mi plan de seguridad económica puede resumirse en una palabra:  puestos.

Los trabajos buenos se inician con las escuelas buenas y en esto hemos tenido un excelente inicio. Los republicanos y los demócratas colaboraron para lograr una reforma educativa histórica para que ningún niño se quede atrás. Tuve el orgullo de trabajar con miembros de ambos partidos: el Presidente John Boehner  y el Congresista George Miller.  El Senador Judd Gregg.  Y estuve tan orgulloso de nuestra labor, que hasta tuve cosas simpáticas que decir sobre mi amigo, Ted Kennedy.  Sé que la gente del café de Crawford no podía creer que dijera tal cosa pero nuestro trabajo en este proyecto de ley muestra lo que es posible si ponemos de lado la presunción y nos concentramos en los resultados. 

Hay más por hacer. Necesitamos preparar a nuestros niños a leer y a tener éxito  en la escuela con un Head Start mejorado y programas de desarrollo infantil.  Debemos mejorar nuestras instituciones superiores para maestros y la capacitación de los maestros y lanzar una importante campaña de reclutamiento con un gran objetivo para Estados Unidos: un maestro de calidad de todas las aulas.

Los buenos trabajos también dependen de energía confiable y económica. Este Congreso debe actuar para exhortar la conservación, promover la tecnología, construir infraestructura y debe actuar para aumentar la producción de energía acá dentro del país para que Estados Unidos sea menos dependiente del petróleo extranjero. 

Los buenos trabajos dependen del comercio ampliado. Vender en mercados nuevos crea nuevos puestos, por lo que pido al Congreso que finalmente apruebe la autoridad de promover el comercio.  Acerca de estos asuntos clave, el comercio y la energía, la Cámara de Representantes ha actuado para crear puestos y urjo al Senado que apruebe esta ley. 

Los buenos trabajos dependen de una sólida política tributaria. El año pasado, algunos en esta sala pensaban que mi plan de desgravación fiscal era demasiado pequeño; algunos pensaban que era demasiado grande.   Pero cuando llegaron los cheques en el correo, la mayoría de los estadounidenses pensaron que la desgravación fiscal era exactamente correcta.  El Congreso escuchó a la gente y respondió al reducir las tasas tributarias, doblando el crédito por hijos y poniendo fin al impuesto sobre las sucesiones. Por el bien del crecimiento a largo plazo y para ayudar a los estadounidenses planear para el futuro, hagamos estos recortes tributarios permanentes. 

La manera de salir de esta recesión, la manera de crear puestos, es hacer que crezca la economía al exhortar la inversión en las fábricas y el equipo y al acelerar la desgravación fiscal para que la gente tenga más dinero que gastar. Por el bien de los trabajadores estadounidenses, aprobemos un conjunto de leyes de incentivos.

Los buenos trabajos deben ser el objetivo de la reforma a la asistencia pública. Al reautorizar estas importantes reformas, siempre debemos recordar que el objetivo es reducir la dependencia en el gobierno y ofrecer a cada estadounidense la dignidad de un trabajo.

Los estadounidenses saben que la seguridad económica puede desaparecer en un instante sin la seguridad de la salud. Le pido al Congreso que se me una este año para promulgar un proyecto de ley de los derechos de los pacientes para dar a los trabajadores sin seguro créditos para ayudarlos a comprar seguro médico para aprobar un aumento histórico en gastos en la salud de los veteranos y para dar a los ancianos un sistema sólido y moderno de Medicare que incluye cobertura para medicamentos con receta.

Un buen trabajo debe llevar a la seguridad en el retiro. Le pido al Congreso que promulgue nuevas protecciones para los planes 401K y de pensiones. Los empleados que han trabajado arduamente y ahorrado todas sus vidas no deberían tener que arriesgar perder todo si su compañía quiebra. Por medio de normas más estrictas de contabilidad y requisitos más estrictos de divulgación, el mundo corporativo de Estados Unidos debe hacerse más responsable hacia sus empleados y accionistas y estar sujeto a las más altas normas de conducta.

La seguridad durante la jubilación también depende de cumplir con los compromisos del Seguro Social, y lo haremos. Debemos hacer el Seguro Social económicamente estable y permitir las cuentas personales de retiro para los trabajadores más jóvenes que las elijan.

Miembros, ustedes y yo trabajaremos juntos durante los próximos meses en otros asuntos: la política agrícola productiva un medio ambiente menos contaminado más propiedad de viviendas, especialmente entre las minorías y maneras de fomentar las buenas obras de las organizaciones caritativas y los grupos basados en la fe.  Les pido que se me unan en estos importantes asuntos internos en el mismo espíritu de cooperación que hemos aplicado a nuestra guerra contra el terrorismo. 

Durante estos últimos meses, he tenido el privilegio de ver el verdadero carácter de este país en un momento de prueba. Nuestros enemigos creían que Estados Unidos era débil y materialista, que nos fragmentaríamos en temor y egoísmo. Estaban tan equivocados como son malvados.

El pueblo estadounidense ha respondido magníficamente, con valentía y compasión, fuerza y resolución. Al conocer a los héroes, abrazado a las familias y mirado las caras cansadas de los socorristas, me he quedado asombrado de la gente estadounidense.

Y espero que se unan a mí - espero que se unan a mí al dar las gracias a una estadounidense por la fuerza y calma y consuelo que aporta a nuestro país en crisis, nuestra Primera Dama, Laura Bush.

Ninguno de nosotros hubiera deseado jamás la maldad que se hizo el 11 de septiembre. Sin embargo, después que Estados Unidos fuera atacado, era como si todo nuestro país se miró al espejo y vio nuestro mejor ser. Se nos recordó que somos ciudadanos, con obligaciones unos hacia los otros, hacia nuestro país y la historia. Comenzamos a pensar menos sobre los bienes que podemos acumular y más sobre el bien que podemos hacer.

Durante demasiado tiempo, nuestra cultura ha dicho, "Si lo hace sentir bien, hágalo". Ahora Estados Unidos está abrazando una nueva ética y un nuevo credo: "Adelante".  En el sacrificio de los soldados, la fuerte hermandad de los bomberos y la valentía y generosidad de ciudadanos comunes, hemos avistado el aspecto que podría tener una nueva cultura de responsabilidad. Queremos ser una nación que sirve objetivos mayores que la persona. Se nos ha ofrecido una oportunidad única y no debemos dejar que se nos pase este momento.

Mi llamado esta noche es que cada estadounidense dedique por lo menos dos años -- 4,000 horas durante el resto de sus vidas - al servicio de su prójimo y su país. Muchos ya están prestando servicios, y les agradezco. Si no están seguros cómo ayudar, tengo un buen lugar dónde comenzar. Para sustentar y extender lo que ha surgido en los Estados Unidos, los invito a que se me unan en un nuevo USA Freedom Corps. El Freedom Corps se concentrará en tres áreas de necesidad: responder en caso de una crisis en casa; reconstruir nuestras comunidades; y extender la compasión estadounidense por todo el mundo.

Un propósito de USA Freedom Corps será la seguridad del territorio nacional. Estados Unidos necesita médicos y enfermeros retirados quienes pueden ser movilizados en situaciones importantes de emergencia; voluntarios para ayudar a los departamentos de policía y bomberos; empleados de transporte y servicios públicos bien capacitados para detectar peligros.

Nuestro país también necesita ciudadanos que trabajen para reconstruir nuestras comunidades. Necesitamos tutores que amen a los niños, especialmente los niños cuyos padres están en prisión. Y necesitamos más maestros con talento en escuelas con problemas. USA Freedom Corps ampliará y mejorará los buenos esfuerzos de AmeriCorps y Senior Corps para reclutar a más de 200,000 voluntarios nuevos.

Y Estados Unidos necesita ciudadanos que extiendan la compasión de nuestro país a cada región del mundo. Entonces, renovaremos la promesa del Peace Corps, duplicaremos el número de sus voluntarios durante los próximos cinco años y le pediremos que se una al esfuerzo de fomentar el desarrollo y la educación y las oportunidades en el mundo islámico. 

Esta época de adversidad ofrece un momento único de oportunidad - un momento que debemos aprovechar para cambiar nuestra cultura. A través del impulso en subida de millones de actos de servicio y decencia y bondad, s que podemos vencer el mal con más bien. Y tenemos una gran oportunidad durante esta época de guerra para guiar al mundo hacia los valores que traerán paz perdurable.

Todos los padres y madres, en todas las sociedades, quieren que sus hijos se eduquen y vivan libres de pobreza y violencia. Ningún pueblo en la tierra anhela ser oprimido, aspira a la servidumbre o aguarda ansiosamente el toque de medianoche de la policía secreta.

Si alguien lo duda, dejen que consideren Afganistán, donde la "calle" islámica saludó la caída de la tiranía con canto y celebración. Dejen que los escépticos vean la misma rica historia de Islam, con sus siglos de aprendizaje y tolerancia y progreso. Estados Unidos liderará al defender la libertar y la justicia porque son correctas y verdaderas e inalterables para toda la gente de todas partes.

Ninguna nación es dueña de estas aspiraciones ni ninguna nación está exenta de ellas. No tenemos ninguna intención de imponer nuestra cultura. Pero Estados Unidos siempre respaldará firmemente las demandas no negociables de la dignidad humana: el imperio de la ley; los límites del poder del estado; el respeto a las mujeres; la propiedad privada; la libertad de expresión; la justicia equitativa; y la tolerancia religiosa.

Estados Unidos se pondrá del lado de los valientes hombres y mujeres que propugnan estos valores por todo el mundo, incluyendo el mundo islámico, porque tenemos un objetivo mayor que eliminar las amenazas y contener el resentimiento. Buscamos un mundo justo y pacífico más allá de la guerra contra el terror.

En este momento de oportunidad, un peligro común está cancelando las antiguas rivalidades.

Estados Unidos está colaborando con Rusia y China e India, en maneras que nunca lo hemos hecho anteriormente, para lograr la paz y la prosperidad. En todas las regiones, los mercados libres y el comercio libre y las sociedades libres están probando su poder de realzar vidas. De lado de amigos y aliados de Europa a Asia y de África a América Latina, demostraremos que las fuerzas del terror no pueden detener el ímpetu de la libertad.

La última vez que hablé aquí, expresé la esperanza que la vida volviera a la normalidad. En ciertas maneras, lo ha hecho. En otras, nunca lo hará. Aquellos de nosotros que han vivido estos tiempos difíciles hemos sido cambiados por ellos. Hemos llegado a conocer verdades que nunca cuestionaremos: la maldad es real y debe ser opuesta. (Aplauso.) Más allá de las diferencias de raza o credo, somos un país que se acongoja junto y enfrenta el peligro junto. En el fondo del carácter estadounidense, existe honor y es más fuerte que el cinismo. Y muchos han descubierto nuevamente que hasta en la tragedia - especialmente en la tragedia - Dios está cerca.

En un sólo instante, nos dimos cuenta que esta será una década decisiva en la historia de la libertad, que hemos sido llamados a un papel único en los eventos humanos. Rara vez ha enfrentado el mundo una opción más clara o de tanta consecuencia.

Nuestros enemigos envían a los hijos de otra gente en misiones de suicidio y asesinato. Se dedican a la tiranía y la muerte como causa y credo. Nosotros representamos una alternativa distinta, tomada hace mucho tiempo, el día de nuestra fundación. La declaramos nuevamente hoy. Escogimos la libertad y la dignidad de todas las vidas.

Firmes en nuestro propósito, ahora seguimos adelante. Conocimos el precio de la libertad. Mostramos el poder de la libertad. Y en este gran conflicto, mis conciudadanos, veremos la victoria de la libertad.

Gracias a todos. Que Dios los bendiga.

     

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Febrero 3, 2002

 

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