|
En
el pasado reciente el factor humano dentro de las organizaciones ocupaba una
importancia de segunda línea en los intereses y preocupaciones de los dueños
y/o presidentes de las empresas, habiéndose concebido como coste y nunca
como un recurso. En un nuevo escenario de referencia, con una realidad
totalmente cambiada, que ha asimilado la implantación de nuevas tecnologías,
conjuntamente de nuevas formas de trabajo y, como consecuencia de estos
cambios se ha elaborado por exigencia de estas realidades nuevos perfiles
profesionales, en donde prevalece el trabajo intelectual sobre el físico y
el surgimiento de nuevas y exigentes necesidades y una visión ética y
moral muy diferentes a las anteriores, los trabajadores no solamente ofrecen
su capacidad de trabajo, sino que también sus aptitudes, una
profesionalidad y una flexibilidad que requieren ser evaluadas y
valorizadas. Estos nuevos y
complejos componentes han traído como consecuencia que el factor humano se
ha convertido en un elemento estratégico e inestimable para la empresa, que
tienen la obligación de desarrollarlo para reafirmar la ventaja competitiva
de la organización.
Desde
esta nueva perspectiva el recurso humano ha pasado de ser considerado como
coste a una inversión estratégica. Las naciones industrializadas
conscientes que su competitividad está directamente relacionada con la
calidad de la gente, han hecho grandes inversiones en la transformación de
sus sistemas de aprendizaje, tanto en el ámbito de instituciones de enseñanza, así como también en los programas de
capacitación y desarrollo en las empresas. Cada día la dirección, función
y gestión de recursos humanos en esos países tiene más importancia. Los
presidentes de esas naciones se preocupan por reclutar, seleccionar y
emplear los mejores, para que garanticen la consecución de los objetivos
gubernamentales propuestos. En muy raros casos se puede apreciar gente
mediocre ocupando cargos de alta jerarquía en la administración de esos
gobiernos. Y, es más; si algún funcionario ha venido desempeñándose
excelentemente en sus funciones –sin importar a cual partido político
pertenece- continua en su cargo. Los presidentes de esas naciones
a las personas exitosas les garantizan su continuidad administrativa.
Herramienta que deberían aprender inteligentemente quienes están
dirigiendo en estos momentos a Venezuela.
Pero
la realidad de este país es otra. Se quiere retrotraer técnicas y
herramientas gerenciales, apoyadas en viejas y caducas filosofías políticas,
que lo que han hecho es establecer
una alta rotación de personal en los niveles estratégicos del gobierno
central.
De
acuerdo a los principios básicos de gerencia la rotación de personal se
refiere a la cantidad de movimientos de trabajadores que entran y salen de
una organización, ordinariamente expresado en términos de proporción de
rotación. La rotación de personal para
una organización, es a menudo, un
índice importante de la eficiencia con que se están desempeñando
las diferentes funciones de personal por parte de los máximos líderes de
dicha institución. La proporción
de rotación puede calcularse sobre la base del número de altas o
separaciones, pero el porcentaje de bajas,
con referencia a las renuncias y separaciones
obligadas, es el más usado. Es decir la rotación de personal se refiere al
movimiento de trabajadores que entran y salen de una organización. Los
tratadistas con frecuencia la mencionan como uno de los factores que
originan el fracaso de los índices de productividad y de eficiencia de las
instituciones, tendente a mantener el mismo ritmo que el de los
competidores. De acuerdo a los expertos en la administración de personal
han llegado a la conclusión que la sustitución de un trabajador consume
mucho tiempo y dinero. Los costos de reemplazo por lo general se dividen en
tres categorías: costos de separación para el trabajador que se va, costos
de reclutar, seleccionar y emplear al trabajador que viene y costos de
entrenamiento y capacitación para el nuevo trabajador.
El
columnista Fernando Luis Egaña el 16.02.01 escribió una columna cuyo título
fue el siguiente: “El Combo Rodante”, en donde con un gran soporte numérico
afirmaba lo siguiente: “A paso de vencedores el régimen chavista
está desintegrando al estado venezolano. En sólo 24 meses van cuatro
poderes legislativos, tres máximos tribunales, cuatro fiscales generales,
cuatro consejos electorales, casi 40 nombramientos ministeriales y hasta un
presidente con dos períodos constitucionales. Un despelote sin parangón.
Nunca vista por estos lares”. Después
de haber transcurrido doce meses valdría la pena revisar cual ha sido el índice
de rotación de personal en las altas esferas del Gobierno Central. Si
algunos de los asiduos lectores de este espacio semanal tiene información o
en dónde se puede buscar, acerca de los índices de rotación de personal
de los gobiernos centrales de los países latinoamericanos y de los
industrializados, mucho le agradecería lo envíen o avisarme a través del
correo electrónico que aparece al final de este espacio.
En
las corporaciones con categoría mundial cuando existe una alta rotación de
personal en una dependencia específica de dicha organización, se trata de
analizar el por qué de la
misma. Por cuanto están muy consciente que la rotación de personal
representa un gran consumo de
tiempo y dinero. En dichos cálculos económicos deben incluirse los costos
indirectos como baja productividad antes de salir, mal estado de ánimo y
tiempo extra para los otros trabajadores por el puesto vacante. En
consecuencia, la reducción de la rotación de personal puede simbolizar un
ahorro importante para la organización, de igual forma el estilo de
liderazgo del jefe inmediato tiene mucho que ver con la misma.
Chichí
Páez
,
Gerencia
en Acción
Correo-E:
jpaez@postgrado.uc.edu.ve
También publicado en: PymesDominicanas.Com
Subir
Enero
21, 2002
|